2.000 chitecos donó el Matadero Franklin

2.000 chitecos donó el Matadero Franklin

El mega regalo fue recibido por la ONG Fraternidad Las Viñas, que atiende a compipas en situación de calle de Santiago. Todo esto en el marco de Un Canzolcillo Largo pa’ Chilito.  Los locatarios del mercado dicen que van a juntar más calchunchos hasta el 10 de agosto.

 

El Matadero Franklin debería llamarse Santuario de la Solidaridad Invernal. No hay prietas que sepan más generosas en todo Chile que las que te venden ahí. Los locatarios del emblemático mercado capitalino siempre han sido los principales donadores de la campaña guachaca Un Calzoncillo Largo pa’ Chilito, que busca recolectar ropita interior abrigada para los compipas que duermen a la intemperie. En los orígenes de esta cruzada, Dióscoro les pidió que se pusieran con 100 chitecos y ellos llegaron con 800. Desde entonces fueron aumentando la cantidad año a año y no han parado.

El momento en que el ministro Sichel recibe la donación.

El miércoles 31 de julio, tempranito en la mañana, fuimos hasta Arturo Prat 2124 a recibir una nueva donación: 2.000 calzoncillos nuevecitos de paquete. Como la ocasión lo ameritaba, nos acompañaron nuestros socios del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, encabezados por el ministro Sebastián Sichel y el sube Sebastián Villarreal (faltó Piñera nomás para completar el trío de Sebastianes gubernamentales). También quiso venir el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, a agradecerles a los muchachones y muchachonas del epicentro cárneo, ya que parte de los calzoncillos donados van a abrigar a los guachacas duros que se refugian en los siete albergues de la muni cuando se declara Código Azul.

Muy contento, el edil nos dijo: “El Matadero es el Chile real. Siempre destaca por su solidaridad. Yo vengo trabajando con ellos desde el día que asumí. De hecho, celebré mi triunfo acá, donde La Luchita, tomándonos un caldo de pata porque hacía frío. Y la cultura guachaca tiene eso, que es solidaria. Esto surge desde el Matadero, por el Matadero, para las personas más necesitadas”.

Cargando la camioneta de la fundación Fraternidad Las Viñas.

A cargo de que los calzoncillos lleguen efectivamente a quienes más los necesitan quedaron los cabros de la Fundación Fraternidad Las Viñas, una ONG que atiende a compipas en situación de calle de toda la Región Metropolitana. Hasta Franklin llegó el caporal de la fundación, Sergio Moraga, y una brigada de jóvenes voluntarios, para llevarse el cargamento de cuadros.

“Por supuesto que este regalo es muy útil. Hace falta este tipo de ropa”, dijo don Sergio. “Y como es tanto el regalo, lo vamos a poder compartir con varios albergues”, agregó.

El momento es crítico, dice Moraga. Pese a que no ha llovido mucho, este invierno ha sido crudo para nuestros compatriotas sin techo. El caporal cuenta una realidad alarmante: “En nuestra ruta se han muerto tres personas de frío, de soledad, de que nadie las ayuda. Hemos encontrado a dos en la ruta de Recoleta y a una en Estación Central. No es noticia porque es gente invisible. Son ancianos que viven solos en la calle y están muy enfermos”. 

Estamos en mitad del invierno y aún queda agosto, el mes decisivo. En el Matadero Franklin están conscientes de eso, así que pretenden reunir más calzoncillos de aquí al 10 de agosto, a ver si superan los 3.000, y todo con recursos de los locatarios, según nos recalca su vocero, Luis Tobar: “Nosotros siempre ayudamos a los guachacas. Una vez, por haber juntado tres mil, de premio los guachacas nos regalaron la visita de la Crespita Rodríguez. Ahora no sé con qué irá a llegar el Gran Guaripola. El mejor regalo sería que bailemos el primer pie de cueca de septiembre aquí”. Trato hecho.

Mientras, sigamos aportando a #UnCalzoncilloLargo. Puede dejar su donación en la administración del Matadero (Arturo Prat 2124 interior), en el Ministerio de Desarrollo Social y Familia (Catedral 1575, Santiago) y en las oficinas de las seremis del MDS en regiones (ver lista aquí).

Desayuno con arrollado y sopaipillas a la palta donde La Luchita para terminar.