GUÍA PATRIMONIAL: Santiago en el corazón guachaca

GUÍA PATRIMONIAL: Santiago en el corazón guachaca

 

El recorrido parte en el barrio La Chimba–Independencia, “Colores y alegrías en las riberas del Mapocho”,  en donde destacan hitos como La Estación Mapocho, La Vega, el Mercado Central, La Recoleta Franciscana y La Piojera,  declarada “Monumento de los Sentimientos de la Nación” por los guachacas en los 90, tras ser defendida de la construcción de un centro comercial. Luego sigue por las cercanías de avenida San Diego, para deslumbrarnos con el barrio Franklin–Matta, “Memorias y faenas de un barrio chinganero”, donde resaltan joyitas como la Población Modelo de Huemul, el Club Social y Deportivo Comercio Atlético y El Persa Bío-Bío, para finalizar en Chaguito Poniente, con el sector Estación Central–Chuchunco,  donde no pueden faltar postales como la animita de Romualdito, la Estación Central y el Restorán El Hoyo.

 

BARRIO LA CHIMBA – INDEPENDENCIA

ESTACIÓN MAPOCHO

Categoría: Centro Cultural

Acceso: Metro Cal y Canto, salida “Centro Cultural Estación Mapocho”.

El 14 de julio de 1909, la revista Zig-Zag indicaba: “El 3 del corriente mes se llevó a cabo, en la nueva estación de Mapocho (Mercado), una significativa fiesta, con motivo de inaugurarse las obras de armadura metálica de esta estación del ferrocarril de circunvalación de esta capital, que será la estación de más importancia por estar situada en el centro mismo de la ciudad”.

Al fin terminaban los cuatro años de construcción de este edificio que, en un principio, se iba a erigir entre las calles Bandera y Morandé. ¿Se imaginan? La cosa es que terminó al lado del río que le da el nombre. Sus aires neoclásicos afrancesados, estilo también conocido como escuela “beaux arts”, se deben a que el arquitecto que la concibió, el chileno Emilio Jecquier, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Francia, donde alucinó con las enseñanzas del ingeniero Gustave Eiffel. Dato curioso, la cubierta de cobre, hecha en Bélgica, originalmente era vidriada.  

Desde esta terminal ferroviaria se podía acceder a distintos puntos de Chile, así que se convirtió en un punto neurálgico dentro de la ciudad, hasta que en 1987 cerró. Volvió a abrir en 1991, aunque ahora como centro cultural. En la actualidad, es posible visitar los distintos espacios destinados al teatro y a las artes visuales, como la sala “Acario Cotapos”, o comerse una cosita en sus restoranes, que están un poco escondidos.

La estación cobra real vida con los brillos y exposiciones que cada tanto alberga, siendo el más importante, por lejos, la Cumbre Guachaca.

 

LA VEGA – MERCADO

Categoría: Comercio popular

Acceso: Metro Cal y Canto, salida Av. La Paz. O Metro Patronato, salida Lastra.

¿Está chato de los anodinos pasillos de un supermercado? ¿No está ni ahí con Corner Shop? Entonces tiene que puro caminar por Antonia López de Bello hasta encontrarse con el acceso al “Monumental Mercado Central de Santiago”. Galpones bullentes atestados de puestos de verduras y frutas se combinan con otros que ofrecen zapatos, gorros, ropa, harina, loza, verduras, huevos, quesos, piñones, ajíes… Es lo que queda del Santiago popular de antaño, un sitio ideal no solo para abastecerse de la ración de vitaminas naturales, sino también para observar las relaciones humanas que se desarrollan al fragor de la compra y venta de cuanto hay.

Antes de llegar a la calle Dávila Baeza, última frontera de La Vega, se encuentra la cooperativa agrícola “Los Chacareros”, que hace mención del origen más prístino de este mercado: las chacras colindantes. En este galpón se encuentran todo tipo de exquisiteces vegetales. Usualmente los domingos caleta de familias se congregan ahí para aprovisionarse para la semana, con la seguridad de que muchos de los dueños de los puestos traen los alimentos fresquitos desde sus propios huertos.

 

RECOLETA FRANCISCANA

Categoría: Iglesia

Acceso: Avenida Recoleta 220, Metro Patronato, salida Lastra.

Para acceder al Convento de Recoleta Franciscana y al Santuario Fray Andrés, debe regresar a la calle Antonia López de Bello y dirigirse hacia la esquina de Recoleta, colindante al barrio comercial conocido como “Patronato”. El edificio data del siglo XVII y tuvo en sus orígenes la particularidad de ser el nexo entre la ciudad misma y la Chimba. Hoy mantiene su carácter popular, pero lo más importante es que alberga el culto de Fray Andresito, el santo de los populares.

Andrés García Acosta, nombre del fraile, nació el 10 de enero de 1800 en las Islas Canarias. Su vida de migrante lo llevó a posarse en 1839 en la Recoleta Franciscana, donde al poco tiempo fue querido transversalmente: lo adoraban desde los más pobres hasta las viejas más pitucas. Cruzaba el Mapocho varias veces al día pidiendo limosna para obras sociales y, en sus ires y venires, aprovechaba de visitar enfermos, escuchar penurias y organizar a los obreros.

 

MERCADO CENTRAL

Categoría: Centro patrimonial y turístico

Acceso: Metro Cal y Canto, Salida Puente.

Durante todo el siglo XX, aquí se vendió de tutti cuanti, hasta que, hace unos 30 años, empezó a especializarse en los productos del mar. Fue un acierto, ya que hoy es uno de los centros turísticos más importantes de la capital. A diario llegan decenas de delegaciones de visitantes foráneos que se maravillan con el colorido de los puestos de verdura de su patio central y con la gran variedad de platos que es posible degustar, entre los que destacan los caldillos de congrio, los mariscales, los pescados fritos y reputadas preparaciones como el ponche de erizos (que incluye el mentado bicho, aliños y vino blanco, y al que se le atribuyen poderes afrodisíacos y curativos de la resaca). De todas, la marisquería “Donde Augusto” es la más connotada por haber atendido a importantes personalidades de la farándula nacional e internacional. Hacia el mediodía, es posible escuchar valses y boleros en vivo, gracias a los músicos populares que recorren las cocinerías. ¿Demasiado turístico para un guachaca santiaguino? Tal vez, pero igual vale la pena una visita de vez en cuando. En 1984 lo declararon Monumento Nacional.

 

 

LA PIOJERA, EL PALACIO POPULAR

Categoría: Bar-Restorán

Acceso: Aillavilú Nº 1030 (frente al Mercado Central, salida Puente del Metro Cal y Canto).

Desde el Mercado, basta cruzar la calle Puente y atravesar una serie de puestos para encontrar el mítico bar La Piojera, el palacio de los populares. Un lugar de eternos brindis, conversaciones junto a sabrosas pichangas y una fraternidad a toda prueba. En 1916, el local fue adquirido por la familia Benedetti, pero funcionaba como bar desde 1896. En todo ese tiempo, ha tenido varios nombres, como «Santiago Antiguo» o el «Bar Democrático». Según cuenta la leyenda, el actual se lo puso nada menos que un mandatario. Resulta que en 1922 hubo una ceremonia de la PDI cerca del boliche y, terminando el acto, al entonces el director de los tiras se le ocurrió llevar al presi Alessandri Palma a la picada, para mostrarle dónde se entretenía la plebe. Al llegar, el León de Tarapacá habría exclamado: “¿Y a esta piojera me trajeron?”

Pero, por muy piruja que fuere, por este bar han pasado al menos cinco presidentes: Alessandri Palma (1920-1925, 1932-1938), Juan Antonio Ríos (1942- 1946), Eduardo Frei Montalva (1964-1970), Salvador Allende Gossens (1970-1973) y Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994- 2000). Además, solía ser visitado por los poetas nacionales Jorge Tellier (1935-1996), Pablo Neruda (1904-1973), por el escritor magallánico Francisco Coloane (1910- 2002) y hasta por un personaje de la literatura contemporánea, el detective Heredia, de Ramón Díaz Eterovic (1956). Hoy es posible ver chupando, codo a codo, a abogados de traje y corbata, universitarios hipsteroides y guachacas duros. Son miles los santiaguinos que han reído y se han enamorado bajo el único parrón del centro de Santiago

En 2003, los cuicos intentaron construir un mall arriba de este santuario. Ese mismo año, los guachacas lo nombramos “Monumento de los Sentimientos de La Nación” e hicimos campaña para que no lo destruyeran. Habría sido como sacarle la estrella a nuestra bandera.

 

BARRIO FRANKLIN MATTA

POBLACIÓN MODELO DE HUEMUL

Categoría: Vivienda popular

Acceso: Calle los Algarrobos y Placer, Metro Franklin.

La salida única del Metro Franklin (Línea 5 del Metro) da a la esquina de la Calle Placer con Nataniel Cox. Desde allí, caminando dos cuadras hacia el oeste, se encontrará con la Población Modelo de Huemul, uno de cuyos íconos principales es la imponente Parroquia Santa Lucrecia, ubicada en calle Placer 1417.

A fines del siglo XIX, el hacinamiento y la insalubridad campeaba en los conventillos. Para hacer frente a este problema, se incita a los obreros a guardar parte de su salario en un chanchito que cobró la forma de la “Caja de Ahorros”. La idea era destinar estas platitas a chalets dignos. Con este objetivo, se implementa una serie de viviendas obreras higiénicas, nada que ver con el lúgubre y malsano cité. Quizás las más famosas sean las de la “Población Modelo de Huemul”, fundada en 1911 junto al Matadero. Todas con servicios eléctricos y de agua potable, además tenían acceso a plazas, a dos escuelas, una sala cuna y calles pavimentadas. Hoy es posible visitar este conjunto de viviendas sociales y observar las mismas construcciones de principio de siglo, conservadas en perfecto estado. Mejor ni compararlas con las casas Copeva ni con los guetos verticales, porque le van a dar ganas de llorar.

 

MERCADO MATADERO

Categoría: Comercio popular

Acceso: Bío-Bío, Franklin, Metro Franklin.

Luego de recorrer la población Huemul, continúe el trayecto hacia el este por la calle Bío-Bío, hasta la esquina con San Diego. Desde ahí podrá imbuirse del desbordante y plural comercio de este circuito. La Gran Depresión de los años 30 hizo que se multiplicaran los pequeños mercadillos ambulantes en las calles aledañas al antiguo Matadero. Había que sobrevivir como fuera. Desde entonces, allí se instauró una práctica de comercio espontáneo caracterizado por la diversidad y el colorido. La crisis de los 80 intensificó la persistencia de la modalidad de “feria libre”.

Y ya que está cerca, considere una vuelta por la plaza pública de Nataniel Cox con Bío-Bío. Su dimensión es poco común para los actuales estándares de planificación urbana.

 

PERSA BÍO-BÍO

Categoría: Feria popular

Acceso: Bío-Bío, San Isidro, Víctor Manuel.

Este hito no posee límites fijos, ya que se trata de un amplio espacio urbano donde se desenvuelve la feria popular conocida como «Persa Bío-Bío». Posee, sin embargo, un núcleo central: un conjunto de galpones que ocupan una manzana prácticamente completa entre las calles Víctor Manuel, San Isidro, Bío-Bío y Placer. A partir de este centro, se desparrama un comercio infinito de características múltiples.

Esta feria es el primer espacio que operó con la modalidad de “persa”. Cuentan que ropavejeros trocaban o vendían allí sus productos, utilizando las dependencias de lo que fue una industria de curtiembre, conocida como el “Elefante Blanco”. Hoy unos tres mil locatarios venden libros y todo tipo de antigüedades: baldosas, lámparas, candelabros, discos de vinilo, cajas de todos los tamaños, monedas, juguetes, revistas, etcétera. Por eso es el sitio predilecto de coleccionistas. No es posible irse de ahí sin antes pasar por el restorán cantina El Pipeño, alguna vez conocida como “El Portón de Lata”, ubicado en Tocornal 2207. Y ojo, tome en cuenta que este hito funciona únicamente los fines de semana.

 

CLUB SOCIAL Y DEPORTIVO COMERCIO ATLÉTICO

Acceso: San Diego 1130

Durante la primera mitad del siglo XX, los clubes sociales eran el epicentro de la diversión popular organizada y moderada. O sea, lugares donde uno lo podía pasar bien sin despertar al otro día a poto pelado en medio de la calle.

Un día de junio de 1932, en el límite entre los barrios Matadero y Matta, se inauguró el “Club Social y Deportivo Comercio Atlético», que desde el inicio aglutinó a mil socios que pagaban una cuota mensual para disfrutar de entretenimientos diversos: podían jugar fútbol, billar, pingpong, ajedrez, dominó, cacho, etc. Además, los fines de semana se ofrecían bailes con orquestas, obras de teatro y salidas fuera de Santiago, para que los socios también departieran un poco con la familia. Hoy el club es un centro de reunión donde se cultiva la cueca, la cumbia y otros ritmos guachacas clásicos.  

 

BARRIO ESTACIÓN CENTRAL – CHUCHUNCO

ESTACIÓN CENTRAL

Categoría: Centro comercial y estación intermodal de transporte.

Acceso: Alameda General Bernardo O’Higgins (entre Exposición y San Borja).

Declarada Monumento Histórico Nacional en 1983, es el gran punto de referencia de la comuna homónima. Pese a que se inauguró en 1857, recién cuatro décadas después se trajo desde Francia el imponente techo metálico que hoy la caracteriza, muy en sintonía con los gustos de la clase gobernante de la época. Actualmente, en sus rieles es posible abordar el servicio de Metrotren, que conecta el Centro con la provincia de Cordillera y Rancagua. A sus costados, donde funcionaban oficinas y talleres, han proliferado las galerías comerciales y las multitiendas. A su vez, la Estación Central está conectada por Detroit con el Terminal de Buses San Borja. Desde este punto camine unos pocos metros en dirección poniente hasta la calle San Borja para acceder a la Animita de Romualdito.

 

ANIMITA DE ROMUALDITO

Categoría: Lugar de piedad popular

Acceso: Avenida San Borja s/n (media cuadra al costado de la Estación Central).

Este templo a cielo abierto de la religiosidad popular es uno de los hitos más queridos del sector. Fiel a la tradición de erigir un monolito a quienes han fallecido en la calle por alguna circunstancia trágica, Romualdito es una de las animitas con más historia y comprobada efectividad a la hora de pedir la ayuda celestial. Así lo confirman los cientos de placas adosadas con agradecimientos por algún “favor concedido” que es posible leer en el fragmento de una antigua muralla perimetral de la Estación Central, muro que permanece sin grietas ni chanfles pese al avance del tiempo. Hasta el monumento acuden a diario decenas de personas a encender una velita para pedirle al difunto su intercesión con el Jefe. Motivos no faltan: trabajo, pagar los dividendos, pasar de curso, sanarse de alguna enfermedad… Sobre la identidad de “Romualdito”, hay varias versiones alimentadas por la tradición oral, como que era un niño o un  tuberculoso recién salido del hospital, a quien le robaron una manta y el poco dinero que portaba. Sin embargo, hace unos años la PDI determinó que el finado fue Romualdo Ivanni Sambelli, mecánico asesinado por malandrines justo en esa esquina.

 

RESTORÁN “EL HOYO”

Categoría: Comida tradicional (Un paraíso patachero)

Acceso: San Vicente 375, esquina Gorbea.

Es el sitio ideal si la caminata lo encuentra cerca de la hora de almuerzo. Importantes chefs lo han señalado como uno de los mejores lugares de Chile para disfrutar comida típica. Cuenta la historia que, en 1912, en medio de la efervescencia del barrio obrero de Estación Central, don Benjamín Valenzuela llegó desde su natal San Vicente de Tagua Tagua en busca de suerte. Su negocio era vender carbón y forraje para caballos en la esquina de San Vicente con Gorbea, a pasos de calle Exposición. Por necesidad, un día también comenzó a ofrecer tentempiés para la clientela. El menú incluía chicha, charqui y huevos cocidos. Le fue súper. Sus mejores parroquianos eran los trabajadores de ferrocarriles, que bautizaron el local como “El Hoyo” porque el piso era de tierra y estaba en desnivel, aunque durante sus primeros años la picada también fue conocida como “Chicha con Perros”. Otra versión que circula entre antiguos comensales es que el nombre proviene de un forado que unos pillines hicieron en una muralla de avenida Exposición, para poder escaparse de la pega e ir a disfrutar del cristalino pipeño. Lo más importante es que en su barra, décadas más tarde, se escribirá un importante hito de la historia guachaca: la invención del “terremoto”, mezcla de helado de piña y vino pipeño, el trago emblema de la nueva chilenidad.