Rodrigo Salinas: “Con los guachacas encontré el Chile paralelo”

Rodrigo Salinas: “Con los guachacas encontré el Chile paralelo”

Por Carlos Carvacho, Petete Guachaca

Sigue la sección “Hablaron con la Fermentación un día”. Ahora con una interviú al multifacético Rodrigo “Guatón” Salinas, Gran Compipa 2012.

¿Cuál es el balance rápido que hace de su tiempo en el trono?

—Ha sido un año más feliz de lo que me imaginaba, nunca en mi vida había sido tan cariñoso con alguien, y sobre todo con las mujeres. Me he caracterizado por ser un rey amoroso y creo que ningún rey anterior ha besado tanto a mujeres de la tercera edad.

¿Y cómo besan las abuelitas guachacas?

—Besan realmente bien. Bueno, Felipe Avello debe saber de esto, él fue un precursor en esto de besar abuelitas. Pero yo besé a mujeres sin distinguir su credo, raza o su sexo.

¿Y en regiones? Sabemos que lo besuquearon harto allá. Incluso hacían filas…

—En regiones es bonito. En Conce besé a la reina y después al alcalde de Talcahuano. En Antofagasta besé a la reina que después supe que era rey, a varias periodistas y corresponsales extranjeros. Todo esto partió en el Bar The Clinic cuando hicimos mi proclamación. Incluso vendí besos para reunir fondos para mi campaña. Una anciana me pagó diez lucas y le tuve que dar diez besos, incluso el último tuvo que ser con lengua. Siempre por una causa noble, porque soy un rey cariñosito.

Hice lo más que pude. No pude hacer más por una cosa de tiempo y porque mi cuerpo gordo no me permite más. Construimos este personaje bonito, que es el Guatón Salinas, del que me siento coautor. Porque también lo construí junto a mi amigo personal Petete, a mi mentor Dióscoro Rojas y, por qué no decirlo, a mis amigos del Bar The Clinic que insisten en que yo soy un hueón que está todo el día tomando y bebiendo, y eso no es verdad. Yo tomo o como, no hago las dos cosas a la vez.

Dióscoro, Scarleth y la Guatona Candy corriendo en una maratón.

Volviendo a los arrumacos, sabemos que fue tema besar a su majestad Scarleth. ¿Nos puede describir esos ósculos?

—Los labios de Scarleth son una ma-ra-vi-lla. Son suaves, como la nieve. Son labios de guerrera araucana. Es como besar a una guerrera araucana y surfista. Todos sabemos que ella es muy deportista, entonces no es fácil de besar. De hecho, aclaremos al tiro que mi reina no es fácil. Cuesta, pero una vez que abre sus labios, es sentir la fuerza de un volcán. ¡Es sentir la fuerza del volcán Purranque

Te enamoraste de su majestad, como todos los guachacas…

—Yo siempre la he considerado mi tercera señora. Aunque soy bueno para casarme y para fracasar. Voy en mi segundo matrimonio, pero a ella siempre la vi como mi segunda esposa. Y mi señora actual también la respetó como tal. Lo que lamento profundamente es que me quedó la deuda tener hijos con Scarleth, para tener herederos de los guachacas. ¡Pero no descarto la oportunidad de poder preñarla! ¡Voy a hacer todo lo posible por tener un primogénito que sea nuestro heredero! Entendiendo que el mundo de los guachacas es un mundo paralelo, no el mundo real. Inclusive, estaría dispuesto a YO SER LA MADRE, ser fecundado in vitro con alguna técnica. Con Scarleth deberíamos tener un hijo, aparearnos y entregar nuestro hijo a la causa guachaca. Debería llamarse Jesúscoro.

¿Cómo es eso del Chile paralelo?

—Con los guachacas pude encontrar un Chile paralelo, que, en el fondo, no es el Chile de la oficialidad, no tiene que ver con los milicos. En general, los milicos se han adueñado de un montón de emblemas. Uno tiende a ver la chilenidad como un acto cívico, una cosa rígida, eria. ¡Y Chile no es un país serio! Es súper bonito darse cuenta porque, como chilenos, tenemos vocación de hueveo. El chileno es una persona alegre. Escuchar a los guachacas entonando la canción nacional con un pañuelo en una mano y un copete en la otra es más bonito que ver toda la Parada Militar. De hecho, la Parada Militar debería terminarse y deberíamos mejor hacer una cumbre en la elipse del Parque O’Higgins.

Todos los presidentes firman una ley cuando están cerrando la puerta de La Moneda. ¿Qué edicto le gustaría dejar amarrado?

—Una nueva ley de trabajo: dos días de trabajo a la semana y cinco de feriado. Está mal cortada la semana. Deberíamos trabajar solo sábado y domingo, o lunes y martes. De ahí, puro feriado. No, me corrigen mis asesores: medio lunes no más. Y que trabaje el jefe. En verdad, deberían trabajar ellos no más, y uno ganar lo de ellos.

¿Quiénes son los peores especímenes de cuicos?

—Mi problema generalmente tiene que ver con los milicos, con los asesinos. Uno, con alguna parte de la derecha puede tener una parte en común, a todos nos gusta el copete, las minas, no sé. Pero con el lado cómplice de crímenes o con gente que cree que está sobre la vida de otras personas, no se puede. Aunque me tocó ir a Oktoberfest y conviví con esos hueones que son fachos, pero nos unía la cerveza… ¡y los chorilonga!. Esta cuestión es como Maradona: la pelota no se mancha. En este caso, la comida no se mancha, y el copete tampoco. Ahí vi a unos compadres con pinta medio Colonia Dignidad, medios nazis. ¡Pero la culpa no la tienen los kuchenes de Colonia Dignidad! ¡La culpa la tiene Paul Shaefer! Diferenciemos las cosas. No podís meter presos unos patés, unos kuchenes, unos crudos, ¡eso es una maldad!

Salinas en un Mundial del Pebre.

¿Qué consejos le daría al próximo rey guachaca?

—El que venga que se forre en Yastá. Lo va a pasar súper bien, pero que se prepare, que tome Omeprazol. El mundo de los guachacas es bravo, no de hueveo. Que lo disfrute, porque es una de las mejores experiencias que uno puede disfrutar como ser humano, como cerdo-humano. No desperdicien esta oportunidad que les están dando los guachacas de comer y chupar gratis por todo Chile. Ahora, adonde voy, la gente me lleva comida, eso se lo debo a los guachacas porque antes no pasaba.

Si los guachacas le diéramos una orden benemérita, ¿la aceptaría?

—¡La acepto! La acepto todo el rato. De hecho, pensé no entregar mi corona y dar un golpe. Pero después me di cuenta de que no puedo caer en la misma lógica que estos dictadores. La gracia es que soy Rey, pero esto es una democracia de un gobierno paralelo que no tiene que ver con lo serio, ni con los reyes que matan elefantes. Yo me siento rey de los borrachos y de los zombis, que son los curados que dan jugo al final. No te pueden caer mal los curados, no te puede caer mal la gente alegre. Hay una idea generalizada a veces de que la risa abunda en la boca de los tontos, pero yo no comparto esa idea de país serio.