¡Asco! Encuesta revela que la mitad de la gente no se cambia los calzoncillos a diario

¡Asco! Encuesta revela que la mitad de la gente no se cambia los calzoncillos a diario

Adivine quiénes son más cochinones: ¿hombres o mujeres? ¿Y cada cuánto hay que botar un chiteco? Aquí todas las respuestas.

 

Para los guachacas, poder andar con chitecos limpios y abrigadores es un tema de dignidad. De ahí que año tras año lancemos la campaña invernal Un Calzoncillo Largo pa’ Chilito. Y por eso también nos consternó tanto la siguiente noticia publicada en el diario inglés Daily Mail:

Resulta que el fabricante de ropa interior Tommy Jhon (ni en pelea de perros) encuestó a mil compipas sobre sus hábitos calzoncillísticos y un 45% admitió no cambiarse los cuadros a diario, sino que los usan hasta tres días seguidos. La cosa se pone peor: un 13% reveló haber llevado puesto un mismo calzoncillo hasta por una semana (y no siguieron usándolo solo porque a esas alturas la prenda ya se movía sola y se les escapó).

Como era de esperarse, los hombres mostraron ser más cochinones: presentan dos veces y media más probabilidades que las mujeres de usar los calchunchos durante siete días o más.

Tranquilos, que esta encuesta se hizo en Estados Unidos, no en Chile. Nosotros suponemos que si se hiciera aquí, las cifras serían menos escandalosas porque los gringos siempre han sido unos cerdos.

Consultado sobre el vergonzoso estudio que cambia el sentido de la expresión “andar a lo gringo”, el caporal del país de los sueños, Donald Trump, espetó desafiante: “¿Y de qué se escandalizan los huevones? ¿Acaso no andan jodiendo con la mentira del calentamiento global? Nuestro aporte es no cambiarnos nunca los calzoncillos. Así ahorramos agua, poh hueón. Además, a la Melania le excita mi olor a poto”.

La primera dama declinó hacer comentarios, mientras una lágrima solitaria rodaba por su mejilla. En tanto, la canciller Ángela Merkel, presente en la conferencia de prensa, se puso a temblar de puro imaginarse los slips de Trump.

Parece que el gusto por andar con la cochinada entre las piernas es propio de los países angloparlantes. Una encuesta en línea conducida en Inglaterra por la empresa de lavado de ropa Mulberry’s reveló que el 18% de los hombres y el 10,5% de las mujeres no lavan nunca sus calchunchos.

 

UN DATO QUE SÍ NOS DEBERÍA PREOCUPAR

Volviendo a la encuesta de Tommy Jhon, un 46% de los consultados aseguró haber tenido la misma ropa interior durante un año o más y 38% ni siquiera se acordó cuándo había comprado sus calzones regalones. Estos resultados se dividieron de manera equitativa entre hombres y mujeres.

Ese último dato puede que sí se parezca más a la realidad chilena. Mientras las presas no se salgan y aguante el elástico, para qué botar un calzoncillo, ¿cierto?

Craso error, dicen los cabros de Tommy. Ellos recomiendan desecharlos cada seis meses o, por último, después de un año de uso. La razón es que acumulan ene bichos.

De hecho, según otro estudio desarrollado en el Reino Unido, 83% de la ropa interior limpia contiene unas 10 mil bacterias vivas, muchas de las cuales proceden de las lavadoras, que no se lavan a sí mismas. Por eso es mejor no dormir con los calzoncillos puestos. Con pijama o a poto pelado.

Llegó el tiempo de tener una pareja de reyes del mismo sexo

Llegó el tiempo de tener una pareja de reyes del mismo sexo

Por Charlie, Guardián de la Doctrina Guachaca

Están finalizando otras elecciones de reyes guachacas. Trajinando en los recuerdos, podemos decir que siempre se ha dado más o menos la misma dinámica: algún candidato se baja antes de tiempo, otros no se dan por aludido o apenas hacen algún guiño al guachaquerío, y unos cuantos agarran papa y le ponen wendy con sus campañas. Por lo general, estos últimos triunfan. Y es justo que lo hagan porque le metieron ganas, tiempo y, a la larga, son los mejores reyes: van a las actividades solidarias, nos acompañan a las cumbres regionales, nos ayudan a divulgar los valores guachacas y lo pasan bien con nosotros.

Estas elecciones 2019 también tuvieron una candidata que se bajó (aparentemente), muchos que no pescaron y un par que se esforzó. La gran novedad es que justo los que más se lucieron son ambos varones. Nos referimos a Francisco Kaminski, que estuvo en todas las actividades que realizamos, que nos puso el hombro cada vez que lo necesitamos, que quedó afónico haciendo campaña a través de sus programas de la radio Corazón. Y el otro es el Gran Compadre Moncho, que también nos honró con su magnífica presencia en los momentos más cruciales y, además, ¡es el Compadre Moncho!

Pero precisamente los que más se merecen ganar, compiten por el mismo cupo. O sea, uno de ellos se va a quedar fuera.

¿Es justo?

¿Debemos permitir que, por un manido cuoteo de género, la Fermentación se pierda a los mejores elementos?

¿Sería muy descabellado que, este año, coronáramos a dos reyes guachacas varones en vez de la parejita sempiterna?

Le doy y le doy vueltas al asunto, y no encuentro otra solución. Kaminski se merece ganar por empeño y por votos, según han mostrado los cómputos parciales. De hecho, partió en los últimos puestos y, a punta de ñeque, fue subiendo como la espuma de una chela mal servida. En cuanto al Moncho, la institución del Gran Compipa nació para alguien de su estatura guachaca. Es impensable que Adriano Castillo no sea alguna vez en la vida nuestro Rey.

¡Filo con las candidatas!

Además, ¿qué pasa si volvemos a hacer elecciones guachacas en el futuro y son dos damas las que más se lucen? ¿Vamos a vernos de nuevo obligados a desechar a quien se merece la corona, solo por el género?

Llegó el momento de que esta competencia trascienda los sexos. Es tiempo de tener nuestra primera pareja de reyes varones: Heteromonarcas igualitarios del mismo sexo, ¡qué más posmoderno que eso!

Y si alguna vez volvemos a organizar algún tipo de elección de soberanos, ¿por qué deberíamos insistir en seis postulantes machos y seis féminas? Da lo mismo si son cuatro y ocho, cinco y siete, o todes de un mismo género.

Por lo pronto, exijo que este año se corone a Kaminski Primero y a Moncho El Grande. No reconoceré a otros soberanos y llamo a todas las comunidades de vasos y botellas regionales a sublevarse en caso contrario.