La Dinastía Guachaca

En los orígenes, la Fermentación corría el riesgo de transformarse en un club de Toby. Necesitábamos referentes femeninos para mostrar que las mujeres también son guachacas. Así nació la institución de la Reina Guachaca. También queríamos renovar un poco la visión del “ideal femenino”, que en ese momento lo encarnaba, por un lado, la Pamela Anderson (que era más plástico que carne) y, por otro, las “misses”, esos angelitos etéreos que uno no sabe si pagan la cuenta de la luz o si alguna vez comen pan con chancho. Queríamos mujeres reales, “100% naturales” (como diría Tonka), humanas.

Años después, agregamos el cargo de Gran Compipa, con los mismos criterios: gallos de carne y hueso. Como pontifica el Gran Guaripola: “Nosotros definimos como guachaca a la gente trabajadora que ha llegado a ser lo que es por sus propios méritos y sigue siendo normal”. Ni más ni menos.

 

2018: Maly Jorquiera y Freddy Guerrero

Forjada en el desierto, en el último campamento minero, esta hincha de Cobresal exuda alegría por todos sus poros y contagia las ganas de huevear con solo mirarle los ojitos. Hoy es uno de los rostros de “Sigamos de largo”, en el 13, y está en conversaciones para animar la Santa Misa junto a Sergio Freire.

Haber compuesto una obra cumbre de la música chilena como “Soy electrónico” es razón suficiente para ser Rey Guachaca o de cualquier parte. Pero, además, Freddy es un filósofo del dial, capaz de escarbar en las honduras de la existencia humana cada tarde en el Portal del Web, el clásico programa de arte y cultura.

 

2017: Francisco Saavedra y Evelyn Bravo

Pancho pedía y pedía ser rey guachaca, hasta que lo nominamos en el momento justo. ¿La fórmula ganadora de este insigne curicano? Su cercanía, su solidaridad y la risotada. Actualmente continúa en “Lugares que hablan” y tiene caleta de seguidores. Lo están tentando desde todos los partidos para que sea gobernador de todas las regiones.

Favorita de colectiveros y taxistas, la Sita Evelyn se convirtió en una celebrity radial a punta de leseo y capacidad de hacer y recibir bromas, cualidad que valoramos mucho en la Fermentación. Sigue locutando en la Corazón. Luego de que la acusaran de mañosa (por un capítulo de “La divina comida”), abrió un puesto de sánguches de potito.

 

2016: Botota Fox y Miguel Serrucho Valenzuela

Magnífica, regia, poderosa, Botota es la mujer fantástica original. Una reina para los nuevos tiempos, que además nos remite a la centenaria tradición de los circos, donde brilla más que en ningún otro lado. Últimamente participó en una publicidad de aceite de auto. José Antonio Kast le manda flores.

Serrucho combina dos pilares del estilo de vida guachaca: el patache y la danza. O sea, este compipa te puede preparar la cazuela más enjundiosa, los porotos más chilenos, mientras te baila como trompo desbocado. Obvio que debía ser rey. Sigue como chef en El Carnicero. No sabemos si le aserrucharon el piso en Mega.

 

2015: Abuelita Eliana y Nacho Pop

En cuanto la cachamos en la primera temporada de Master Chef, todos quisimos ser sus nietos. Eliana es más que una abuelita, es la “idea de abuela”, como diría Platón. No ganó premios ni plata en el concurso de cocina, pero sí el cariño de los guachacas, que votaron en masa por ella. En la actualidad está saliendo con el abuelito de “Up”.

Nacho Pop (Álvaro Reyes) se fogueó como repórter en La Cuarta, en los tiempos de la Bomba 4. Pero su verdadera tribuna estaba en la tele. Es allí donde nuestro soberano luce mejor su ágil ingenio, capaz de devolverte al vuelo la talla que le tiraste y a mil por hora. Eso y su aprecio por la buena vida (y mesa) lo legitiman como líder guachaca. Puede verlo en el Canal 13. Se especula que será el nuevo Don Francisco, pero en versión buena.

 

2014: Paola Troncoso y Koke Santa Ana

Paolita capturó nuestros corazones con su personaje de la niña solitaria que espera a que vuelva el papito corazón, un clásico cuento guachaca. Tiempo después, en los Premios Caleuche, se convirtió en mujer fatal luciendo un escote apopléjico. Es una montaña rusa esta cabra y eso la hace tan entretenida.

Koke, el rostro de las 42 frases, es el epítome del loquillo chilensis que simplemente no te puede caer mal, aunque lo intentes. Al igual que un buen meme, su candidatura llegó en el instante preciso. Hoy conduce “Secretos Urbanos”, en Mega. Ya está contratado para los censos del 2022 al 2052.

 

2013: Delfina Guzmán y Paulo Ramírez

Doña Delfina es una diosa más allá del bien y del mal, punto. Puede decir lo que quiera, cuando quiera y cómo quiera, y será nuestro canon. La vamos a postular a emperatriz de Chile.

El Polo fue una revelación. Su candidatura dejó al descubierto a toda una fanaticada femenina que lo deseaba con un fervor solo visto en recitales de Sandro. Y él se prestó para el juego. Fuera de eso, es un compipa muy esforzado, que al principio tuvo que hacer malabares en tres pegas simultáneas para parar la olla. Hoy despierta a los madrugadores desde Canal 13. Tras ser coronado, ganó varios mundiales de cueca y ahora se cambió al trap.

 

2012: Scarleth Cárdenas y Rodrigo Salinas

A esta Scarleth no se la lleva ni un huracán. Es la encarnación de la fortaleza femenina. Empeñosa, profesional, acuciosa, pero con su lado G, necesitamos más comunicadoras como ella en los medios. ¡Y qué manera de gozar su regencia guachaca! Escúchela en la Biobío.

El Guatón Salinas es el guachaca renacentista por excelencia: dibuja, escribe, actúa, hace comedia… Su talento es desconcertante. O sea, tener a la “Guatona Candy” y a “31 minutos” en un mismo currículo, ¿quién puede decir eso? Él, poh, el mismo que, además, enseñó a sentirse sexi con la propia ponchera. Hace poco presentó su libro de ilustración “Grandes éxitos”. Disney está en conversaciones para hacer una versión de su “Ratoncito”. No cachan na’ los gringos.

 

2011: Karen Doggenweiler y Fernando Farías

Karen es pura dulzura. Su entrega en su reinado fue total: las performances que se mandó para alegrar a los viejitos del Hogar de Cristo, o para la campaña de los calzoncillos largos, fueron memorables. Iba a todas, comprendiendo que la esencia guachaca es hacer las cosas porque uno quiere, no por plata. Siempre en TVN, es cuestión de tiempo para que anime el Festival de Viña. Sigue siendo la Primera Dama de nuestros corazones.

¡Qué maravilla de actor es Fernando Farías! Incluso es más que actor. Te puede hablar horas y horas sin aburrirte con sus invenciones. El talento que derrocha está desaprovechado. Hay que crear un canal de TV donde transmitan a Farías las 24 horas, y hacer una película del Huaso Retamales ahora ya. Hasta cuándo.

 

2010: Javiera Acevedo y José Miguel Viñuela

Que la belleza de esta verdadera “lola pelusa” no os engañe. Su guachaquismo es verdadero, como pudimos corroborar en el período postelectoral, cuando los reyes deben aperrar yendo a actividades solidarias, a hospederías, a centros donde se concentran los guachacas duros. Ella aperró sin chistar, siempre dispuesta a la primera. Hoy sigue estupenda y tiene medio millón de seguidores en su Instagram @Rubiayguachaca. O sea, se acuerda de nosotros. El recuerdo es mutuo.

Viñuela hizo frente, con hidalguía, a una de las contra-campañas más despiadadas que hemos visto. Él resistió, dio lo mejor de sí, dejó los pies en la calle, en las ferias, en la Vega, en los tugurios, y ganó porque lo merecía. Ahora está en el matinal del Mega. Patentó su risa y se la compraron los japoneses para usarla como alarma de tsunamis.

 

2009: Mónica Pérez y Ricarte Soto

El rostro angelical de Mónica quedó grabado en la retina de Chile cuando hacía sus despachos desde The London Clinic, en los tiempos en que el senador vitalicio estuvo precioso. Salía muy seria, pero nosotros intuimos que había una guachaca en su interior. No erramos. Ella fue la que nos defendió desde su bien ganada posición cuando nos echaron de Reñaca por andar con un melón que ni siquiera tenía vino. ¡Y qué más chileno que Pérez y Soto! Sígala en Duna y Teletrece Tarde.

Ricarte es la máxima expresión de caballerosidad guachaca, de la finura bien entendida. Articulado, lúcido, divertido, era el compañero de bar que todos queremos. Su legado es inmenso y va más allá de las comunicaciones. La ley que busca asegurar el financiamiento de remedios de alto costo lleva su nombre con justicia.

 

2008: Paty Cofré y Nicolás Copano

La Paty partió la elección con un 80% de las preferencias y mantuvo ese porcentaje hasta el final. El pueblo estaba ansioso por premiar a la monarca de la comedia coprolálica y encarnación de la bohemia de antaño. No olvidemos que fue vedette del Bim Bam Bum. Cofré salió elegida la mejor reina guachaca en una encuesta que hizo Glamorama en 2013. Abrió una academia de buenos modales para señoritas.

Nicolás no era una opción obvia para rey guachaca, pero a nosotros nos aburren las obviedades. En ese entonces, Copano detentaba el liderazgo de una generación emergente, era el zar de los nuevos medios, pero un zar bueno pal hueveo, y por eso venció. Hace un tiempo le heredó los chistes al hermano y hoy tiene un puestazo en CNN. ¿No tendrá una peguita para nosotros?

 

2007: Javiera Contador y Claudio Borghi

El año de su coronación, Javiera estaba en la cresta de la ola con su personaje de La Quena. No se podía ser más famoso que eso. Pero la Javiera de carne y hueso resultó ser la persona más sencilla y humilde que cabe imaginar. Y también ultra trabajadora. Es un ejemplo. En 2018 sumó una nueva corona: se convirtió en “La reina de Franklin”.

Borghi será argentino e incluso habrá sido seleccionado albiceleste, pero no concebimos un Chile sin él. ¿Saben qué es lo que más admiramos del ex DT del Colo? Que habiendo sido entrenador de la Roja en la era Jadue, salió de ese embrollo con la frente en alto, inmaculado, como todo un guachaca. Hoy comenta en Radio Futuro y CDF. Estamos en conversaciones para que sea el entrenador del Deportivo Dióscoro Rojas.

 

2006: Matilda Svensson y Felipe Camiroaga

La Matilda demostró que la chilenidad no depende del pigmento cutáneo, sino de la experiencia vital; que una rubia auténtica puede ser tan guachaca como el que más. Hija de un predicador venido de Suecia, de chiquilla recorrió los pueblos de Chile junto al taita, durmiendo a veces bajo las estrellas. Luego se abrió paso como locutora a través del masculinizado ambiente rockero nacional. Ella combina a la perfección la dureza vikinga con la calidez guachaca. Actualmente la podemos escuchar en Radio Futuro y ver en CNN Chile.

¿Y qué podemos decir de nuestro Gran Compipa Eterno? Siempre representará el ideal de picardía y galanura guachacas. Siempre será un referente . Y siempre recordaremos su entrega en los eventos solidarios que organizábamos, cuando las cámaras se apagan y el verdadero carácter sale a relucir.

 

2005: Tonka Tomicic

Tonka ganó porque tenía que ganar. Si la lanzáramos cada año, cada año ganaría. Ella es una triunfadora. Por eso, más de una década después continúa siendo la reina de los matinales. Y ojo, es la feminista del siglo XXI primigenia: sostén de su hogar desde mucho antes del #metoo y las marchas.

 

2004: Adela Secall

La imagen de Adela con el chorrito de agua, cuando hacía de “La Gata” en “Los Pincheira”, puede que haya influido en su victoria, pero ella es mucho más que eso. Probó ser una reina generosa, magnánima y dedicada. Y de gata pasó a ser una pantera del teatro de vanguardia, más preocupada de innovar en las tablas que de subir el rating de una teleserie.

 

1998-2003: Paty López

Hasta el fin de los tiempos le prenderemos velitas a la Paty. Eternamente le estaremos agradecidos. La conocimos en un carrete y el romance fue instantáneo. Su aporte a la divulgación del guachaquismo es invaluable. Solía pagarle a una suplente para que la reemplazara en las obras de teatro en las que actuaba, con tal de participar al gratín en nuestras actividades. Actualmente anda radiante porque se casó hace poco y estuvo hartos meses haciendo meditación en Uruguay. Queremos lo mejor para ella.