
Estimados compebres,
Hemos comenzado a vivir los últimos brotes de este bonito año, y lo hacemos con el mismo propósito por el cual nacimos: que la patria alcance para todos. No tenemos cómo agradecerles que hayan sido nuestros cómplices. Por esos les enviamos este telegrama bordado de copihues, para correspondérselo.
Ustedes son testigos de como hemos lagrimeado frente a cada bar que se cierra. Como nos entristece el tablón del estadio ferroviario que se desvanece. Nos enrabiamos cuando viene un cuico y le pega a su señora, y nos duele la panita, cuando algunos abusan de la gente buena de este país. Pero al mismo tiempo, nos conmueve cuando el ser humano busca señales en las plazas públicas de la ciudad. Cuando a primera luz perifonea el gallo una nueva jornada de peguita, y al saber que se viene la noche, nos brillan los ojos en la micro, soñando con el reencuentro de nuestros hijos.
Hemos salido harto. Y pa’ que le vamos a decir una cosa por otra, lo hemos pasado bien y mal este año. Allá bien lejos en la cordillera saboreamos flor de asado al palo. En el norte disfrutamos una rica y conversada guatia, y por ahí no nos acordamos dónde, un estofadito hirviendo. Elegimos reinas de todas layas. Funcionarias públicas, cantantes, presidentas de clubes del adulto mayor, cocineras, animadoras de televisión y estudiantes. O sea, mal-mal no lo hemos pasado, más bien que mal por lo que parece. Claro, si hemos estado con la gente nuestra, con la que queremos y que nos quiere.
Nos sobrepasan las emociones. Y es con este sentimiento es que los queremos saludar levantando los pañuelos pa’l año que se viene, en el cual cumplimos quince abriles. Esperamos que el viento, los temporales y el sol, nos hayan educado lo suficiente para seguir en la güeya.
Como todo adolescente, a veces perderemos el rumbo, seguro. Pero pa’ eso está la cruz del sur que ilumina a los baqueanos. Si aparecen algunos corazones partidos en los árboles, significa que nos hemos vuelto a enamorar. Y si entre fiesta y fiesta nos encuentran demasiado dicharacheros, es porque estamos celebrando la felicidad de poner un país en el territorio.
Poco lirisli, y mucho leresle para el año que se viene
Humildes, cariñosos y republicanos…. ¡Guachacas quince años!
Los saluda,
LA GARRAFA CENTRAL DE LA FERMENTACIÓN GUACHACA























