Los padres se quejan de que los quieren menos que a la
mamis. Pero nosotros quisimos homenajearlos en su día y asegurarnos de que cada
uno reciba el regalo que se merece (un buen par de calcetines con rombos), con este cuestionario que le dirá qué clase
de papito tiene.
“¿Qué le regalo a mi taita? ¿Cómo le demuestro mi afecto?
¿Pa’ qué inventan estos días de m...?” Éstas son algunas de las preguntas que
se escuchan durante las jornadas previas a la fecha en que celebramos a la
figura paterna, y que por estos días el cuiquerío se ha encargado de cambiarle el nombre por "Father's Day", puaj.
Pero usted no se haga problema, compipa. Elaboramos un test científico para que
sepa qué tipo de padre posee, y de acuerdo con eso, elija la mejor forma de
homenajearlo. Responda con sinceridad y buena memoria. Como siempre, al final se vienen los resultados.
6. ¿Qué actitud tenía frente al Viejo de Pascua?
a. Se disfrazaba todos los años de Papá Noel, e incluso
aprendió a hablar algo de finlandés para hacer más creíble el
personaje.
b. Aparecía la mañana de Navidad tirado a la entrada de la
casa y con la nariz roja. “Es que estuve toda la noche persiguiendo al
viejito, pero se me escapó”, argüía.
c. “Ese viejo comunista no entra ni cagando a mi casa”.
d. Lo tenía convencido de que si uno no pedía regalos, se
acumulaban los intereses navideños y después de 20 años era posible
hasta aspirar a la vivienda propia.
7. ¿Qué tipo de película lo llevaba a ver al cine?
a. Todas las de Walt Disney, bichitos, juguetes humoristas, porcinos parlanchines y pecesillos extraviados.
b. Le daba lo mismo, mientras usted después lo esperara a la
salida del multiplex y le dijera a su mami que estuvo todo el tiempo con
él.
c. Una vez lo llevó a ver un corto titulado “Por qué tengo que hacer el servicio militar para hacerme hombre”.
d. ¿Qué es cine?
8. Frase típica:
a. Cuídese, ¿lleva chaleco?
b. No le contí’ a tu mamá...
c.¿Por qué no podís ser como tu hermano/ primo/ el hijo
del vecino/ ese gallo que sale en la tele/ el tipo que va pasando por
la calle/ etcétera?
d. ¡Te dije que no tengo plata!
9. Sólo para mujeres: ¿Qué dijo cuando conoció a su primer pololo?
a. ¡Bienvenido a la familia! ¿Y cuándo voy a conocer a mis consuegros, hijo?
b. A ti te he visto en alguna parte… ¡Ya me acuerdo! Si te quedai piola, yo tampoco hablo.
c. ¿Dónde está mi escopeta?
d. Si la embarazai, tú corrí’ con todos los gastos.
10. Sólo para varones: ¿Cómo fue que le habló de “las cosas de la vida”?
a. Con voz trémula y los ojos húmedos, le contó cómo la
abejita va volando y se posa sobre una flor, y así sucesivamente.
b. A los once le pasó una caja de condones y una porno para aprender a usarlos.
c. Le mostró su navaja de afeitar y le aseguró que pensaba
usarla con usted si se enteraba de que había convertido este santo hogar
en una casa de remolienda.
d. Indirectamente. Fue cuando tuvieron que hacerle el examen de ADN para que reconociera la paternidad.
Luego del multitudinario éxito del test "¿Soy cuico o guachaca?, el panel de expertos de la garrafa central elaboró un nuevo instrumento de medición con el fin de guiar a los diversos tipos de compipas en su desempeño etílico.
Tenemos una nueva Cumbre Guachaca a la vuelta de la esquina, lo que significa que miles de compebres añadirán a su kilometraje varias horas más de baile, arrollado y, cómo no, copete. Mucho copete. Los guachacas siempre hemos promovido el consumo de pipeño, tinto, chicha y cuanto elixir nos ofrece la patria. Pero, OJO, lo hacemos con conciencia.
El copete no produce los mismos efectos en todas las personas y en algunas gatilla conductas riesgosas. Para que usted sepa si está en riesgo y se prepare, hemos confeccionado este sencillo test.
Contéstelo con la manito en el cucharón y vea si calza con una de estas 5 categorías de bebedores. Hay muchas más, pero éstas son las que importan.
En la primera entrega de nuestra sección Psico-analítica "Cónocete Vos Mismo", el equipo multidisciplinario de la Garrafa Central elaboró el siguiente instrumento de diagnóstico, el cual le revelará la dura.ACTUALIZADO VERSIÓN 2011.
Estamos
convencidos de que hasta el más cuico puede redimirse con una terapia
conductista. Pero el primer paso es reconocerlo y gritarlo: “¡Soy cuico!”. Lea atentamente las siguientes interrogantes y elija la opción que más le represente. En la parte final, están los resultados.