25
ago
2011

Raúl Ruiz: "Que la serie exista es un milagro"

raul_ruiz_guachaca.jpgPor ahí por el 2007 la recordada revista "El Guachaca" entrevistó al hombre que descubrió aptitudes actorales en el Gran Guaripola, incluyéndolo en su serie "Litoral", que transmitó por esos años TVN. Nuestro brindis y homenaje para un gran compipa que nos dejó por estos días y ahora nos alumbra desde el firmamento.

Por Romina de la Sotta y Christian Stüdemann H.
El Guachaca Nº12, Septiembre de 2007.

Lo anuncian como “el cineasta más importante de Chile”, el “mejor”. Pero Raúl Ruiz no se inmuta: “Ser mejor no es un criterio fácil de establecer –opina–, en el fondo, es subjetivo”. Lo que es objetivo es la tracalada de premios y reconocimientos internacionales. Y todo eso se lo ha ganado en su ley, con más de 80 películas, (desde Tres tristes tigres hasta un “comprimido” de su serie Recta Provincia, a punto de estrenarse en el festival de Roma) que no son tan fáciles de digerir, aunque él diga lo contrario.

Quizás lo de la “lenta digestión” se deba a que este cineasta chilote mete en cada películas múltiples referencias y una larga bibliografía. ¡Por Dios que es culto el caballero! Si cada respuesta que da viene con no sé cuántas citas al pie de página. No para de leer. Ahora andaba con una edición del siglo XVII de Pascal. Pero él advierte que aprende más de la gente que de los libros.

Don Raúl, ¿qué cree que hay que celebrar para este Bicentenario?

-Celebrar no es la palabra, porque cuando uno cumple 80 años no lo celebra. Es un hecho. Hay mucho que celebrar, mucho que lamentar, mucho de que sorprenderse...

¿Pero ve alguna razón para descorchar un vinito barato que sea?

-Bueno, seguir existiendo, yo no sé si es un mérito, pero eso ya es mucho.

¿Cómo país?

-Como identidad. 

Usted, que tiene una patita en Chile y otra en La France, ¿qué cree que nos distingue como chilenos?

-Más que el hecho de existir, el hecho de insistir. Insistir es una manera particular de ser chilenos. Eso está ya en la copiosa crónica de Bibar y en las tantas historias de Chile que empiezan a escribirse antes de que Chile exista. En ellas, el país es inventado como una España de las Antípodas, de ultramar, que tal como España, insiste en insistir. Hay una metáfora de la España primordial: la España de Numancia, cuando los numantinos resisten hasta el final la invasión de los romanos, tal como aparece en la obra de teatro de Cervantes. Los españoles llegando acá se encontraron en la situación de los romanos frente a unos numantinos que eran los araucanos. Bueno, Chile es un poco eso. Un campamento de batalla a punto de caer.

¿Y esta voluntad de insistir la ve hoy en todas partes, en las personas comunes y corrientes?

-Yo lo siento así, en mí mismo también. He pasado el doble de mi vida activa en  Europa y vuelvo a Chile para marcar un hito, decir que sigo siendo de por acá.

Uno se imaginaría que alguien que resiste tiene la media personalidad de guerrero, pero los chilenos somos...

-De perfil bajo, cortos de genio.

Claro, po. No calza mucho con esto resistir heroicamente.

-Es que no es heroicamente. Se resiste y punto. 

Onda, ¿somos resilientes?

-Sí, podría ser usado para este país, que es un derrotado triunfador. La mayoría de nuestras derrotas son victorias, de alguna manera. En todo caso, la manía de triunfar es muy reciente, un invento de El Mercurio: “Chile salió primero, salió segundo”. Si yo no hubiera vivido tanto tiempo en Francia, creería que ése es un aspecto natural de Chile. Pero también Francia llega segundo a todas partes, o tercero y cuarto, y están felices. Tienen reacción de país chico.

¿No será que esto de querer estar en un ranking se debe a una cultura global?

-Yo negué eso mucho tiempo, hasta que releí Homo Ludens, de Johan Huizinga, que escribió en los años 40. Pone al juego al centro de las ciencias humanas. Dice que es anterior al hombre. Y siempre tiende a ser un torbellino de simulaciones, muchas de ellas cómicas, en el centro de lo cual está la competencia. A mí, siendo socialista de convicción y creyendo todavía que la solidaridad es lo que está en el centro de las actividades humanas, me duele, pero tiendo poco a poco a aceptarlo. Norbert Elias incluso añade que, sin el deporte, sobre todo sin el fútbol, tendríamos una guerra detrás de otra. Llega a decir que la única manera de salir adelante en la situación actual de extrema violencia son las competencias internacionales de alto nivel, y cita el cine como una manera de escapar. Ahora, en el cine es un hecho que los mejores no ganan.

SOCIALISMO BLANDENGUE

Cambiando radicalmente de tema, como dicen en las noticias, usted, que es socialista de cuore, ¿en los 70 se imaginó que un gobierno socialista podría ser como el que tenemos ahora?

-¿Tan blandengue?  Ya lo había sido en el Frente Popular. El socialismo cumple la función de conciliador y de mediador, más que de otra cosa. Muchas veces se disfrazó de marxista leninista, pero en la base siguió siendo un movimiento mediador. El llamado socialismo renovado es un poco como el que conocí en los 50, una extensión del Partido Radical. Cuáles eran sus virtudes: ser laico, como reacción frente a los abusos esporádicos de la Iglesia Católica; ser republicano, creía en la democracia como un juego que pasa por sufragio universal, y ser burocrático, creía en el rol del Estado, en que educar es gobernar. Todos estos valores están reapareciendo de otra manera, pero siempre estuvieron en el fondo de la chilenidad no-católica. Eso no ha cambiado y ya es algo, mucho. Comparémonos con los movimientos populistas peruanos, argentinos, ecuatorianos... Hay que darse con una piedra en el pecho porque un movimiento tan razonable todavía exista. Yo no lo condenaría. Es fácil hacerlo. Se le puede llamar hasta traidor por los excesos oratorios de sus dirigentes. Pero yo no lo hago.

Uno tiene la sensación de que los discursos socialistas de antaño eran más alaracos.

-Mi generación fue así. Pero antes, no. Poco antes de que Allende tomara el poder, ganó la tendencia más radical del socialismo, guiado por la juventud socialista, por Carlos Altamirano, y hay todo un cambio interno. Y yo de repente me encuentro siendo responsable de cultura, de comunicaciones, cine, radio... un cargo que no rimaba con nada. Pero eso es simplemente un accidente, que produjo la imagen de que el socialismo era una actitud muy radical, más radical que los comunistas. Yo viví todo esto de una forma marginal, porque entraba y salía. Era muy caótico. Pero, accidentes aparte, el Partido Socialista siempre ha sido más o menos el mismo, un depósito adonde van a parar todos los que no encuentran su lugar en el Partido Radical, la Democracia Cristiana, el Partido Comunista...

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04
jul
2011

1938: ¡Rosca en el Congreso Nacional!

Antiguo_Congreso_Chile.jpgCuando por estos días, el Parlamento Chilensis apaga 200 velitas, recordamos uno de los episodios más guachacas de nuestra historia republicana: la tremenda trifulca del 21 de mayo de 1938 cuando se agarraron a coscacho limpio radicales y nacistas durante una rendicón de cuentas del León de Tarapacá.

Por Nicolás Sagués / Licenciado en Historia UC y Profe.
Publicado en la Revista "El Guachaca" (Mayo de 2007)

1938. Las tropas de Adolfo Hitler entran en Austria y anexan a esta nación como parte de Alemania. El viejo y querido Magallanes se preparaba para iniciar el campeonato y alzar su cuarta y última copa. El planeta entero esperaba el inicio del tercer Mundial de Fútbol, que nosotros ni siquiera miraríamos por la TV (porque no existía). En marzo de ese año, nace el único hijo de doña Ema Escobar y don Froilán Lagos. Curiosamente, Ricardito, quien sería Presi de nuestra patria, llega al mundo en plena campaña electoral.

El 25 de octubre de 1938, los chilenos estábamos convocados para ir a las urnas. Gobernaba Chilito Arturo Alessandri Palma (El León de Tarapacá) por segunda vez. En la disputa por la banda presidencial se perfilaban tres candidatos. La derecha, el gobierno y (por supuesto) el cuiquerío llevaban como aspirante al ex Ministro de Hacienda Gustavo Ross  Santa María. La izquierda había logrado el milagro de la unidad; mezclando el aceite con el vinagre nacía el Frente Popular, integrado por radicales, socialistas, comunistas y democráticos; su candidato era el profesor Pedro Aguirre Cerda, Don Tinto. Un tercer contrincante era el ex dictador, el General Carlos Ibáñez del Campo, apoyado por el Movimiento Nacional Socialista (los nacistas criollos).

Para comienzos de año, la campaña se veía muy disputada y reñida. Los adherentes de Aguirre e Ibáñez advertían que la elección se estaba cocinando a favor de Ross. Acusaban al gobierno de intervención electoral y de reprimir a los simpatizantes opositores. Como ustedes se imaginarán, don Arturo se hacía el de las chacras.

Los capos del Frente Popular, cabreados con esta situación, piden entrevistarse con el León. Alessandri no los pesca ni en bajadita y manda a cambiar al emisario del Frente. Por este motivo, los frentistas (con mucha sangre en el ojo) acuerdan actuar en conjunto con los nacistas y armar un escándalo en pleno Congreso, justo el 21 de Mayo.

Combo que se perdía, lo recibía Von Mareés

ggvidela_rosca.jpgEl día 21, como era costumbre, el Presi debía rendir cuenta anual ante el país. Antes de comenzar  la sesión, un estruendo hace remecer el viejo edificio. Una bomba de ruido había explotado en los jardines del Congreso. Esto no pasa de ser un mero susto. Con los años se supo que el autor de esta gracia fue el joven nacista conocido como Pitón 10, a quien tuve el gusto de conocer.


Cuando el Presidente del Senado, Miguel Cruchaga Tocornal, da inicio a la sesión, el diputado radical Gabriel González Videla pide la palabra. Don Gabo pretendía protestar a viva voz por los atropellos sufridos durante la campaña y por el mencionado intervencionismo. Como no le dan bolilla, otros congresistas del Frente le prestan ropa y avivan la cueca. En las tribunas se oye un griterío que empapela a González y a los diputados frentistas.

Según cuentan las malas lenguas, el gobierno llenó los asientos con pijecitos y tiras infiltrados. Los parlamentarios frentistas se retiran gritando “¡Viva el Frente Popular!” y alzando el puño. Los congresales derechistas y ciertos miembros del público les gritan para su madre. Sería el comienzo.

El jefe de los nacistas, el diputado Jorge González Von Mareés se queda en el hemiciclo. Recibe una serie de insultos que luego terminan en coscachos. Ante esto responde con un disparo al aire. Una turba de pacos, tiras y mirones se le abalanza y le dan como bombo en fiesta. Los diputados radicales Justiniano Sotomayor y Fernando Maira corren igual (o peor) suerte al tratar de defenderlo. El Congreso se convierte en un campo de batalla.

Mientras tanto, Gabriel González vuelve sobre su marcha. Este hombre era para ese entonces un ardoroso radical de izquierda. Le dice al Presi del Senado: “sobre mi cadáver se llevarán detenido a un diputado de la República”.

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28
mar
2011

¡Que alguien pague el copete del abrazo de Maipú!

abrazo-de-maipu.jpg

De no creerlo. Que medio Chilecito esté en DICOM por culpa de las calillas, no es novedad. Pero excarvando entre los archivos del museo del Carmen, expertos guachacas descubrieron algo increíble: ¡El Ejército Libertador también esta en DICOM!. La famosa frase “después te lo pago” la habrían inventado los militares en los albores de la Independencia. De acuerdo con documentos históricos, cuando celebraron la Batalla de Maipú, le quedaron debiendo 746 botellas de aguardiente a una pobre señora. No hay indicios de que se le haya pagado.

(*) Reportaje extraído de Revista "El Guachaca", Nº9.

Cuando los generales José de San Martín y Bernardo O’Higgins se dan el famoso Abrazo de Maipú, el 5 de abril de 1818, los patriotas acababan de correr a PLR a los imperialistas españoles y Chile por fin está consiguiendo su independencia. Miles de patriotas estaban ahí, en Maipú, molidos, heridos, cansados, pero ávidos de celebrar. ¡Nacía la República! Mínimo un copetito…


Pero los patriotas tuvieron que pedir el copete fiado, según dos cartas que encontramos en el Museo del Carmen, debajo mismo del templo Votivo de Maipú.


“Este papelucho”, explica René Navarro, guaripola del museo, “es del 5 de abril de 1818 y en él se dice que el Ejército Libertador de Los Andes, o Unido de Los Andes, como también se conocía, recibe una cantidad de cántaros de aguardiente de la señora Josefa Irigoyen. O sea, debemos deducir que después de la victoria hicimos Salud”.


En definitiva, 46 arrobas (unidad de medida de los siglos XV al XVIII que equivale a 16,13 litros) de aguardiente. O sea, 742 litros de pisco de la época. “Al lado”, advierte don René, “hay otro documento, un poquito más respetable, donde se le recuerda al director supremo, a don Bernardo O’Higgins, que aún le debemos el aguardiente a doña Josefa. La señora seguramente era patriota y gentilmente entregó nomás, con la mira de que después le íbamos a pagar. El director supremo es el que tiene, en última instancia, que autorizar diciendo páguese a doña Josefa”.


¿Lo hizo? ¿Existe algún documento que lo acredite? Al menos en el museo maipucino, no. “En definitiva, no hay antecedentes de si lo hizo y, como el recibo del aguardiente está ahí, ética, moral y comercialmente le estamos debiendo el aguardiente a doña Josefa Irigoyen”, asegura Navarro.

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10
feb
2011

1930: Chile saca pechito en el primer mundial de fútbol

roja1930.JPG

Mucho antes del tercer lugar en el Mundial del 62, de la dupla Za-Sa y de la soberbia actuación de Don Elías Figueroa en Alemania 74, la Roja brilló en la cancha. ¡Y hasta pasamos a la historia por perdernos el primer penal!

Por Nicolás Sagüés
Licenciado en Historia UC y Profe
(Publicado en la Revista "El Guachaca)

En el primer tercio del siglo XX, el fútbol comenzaba a transformarse en el deporte sensación del mundo. En los Juegos Olímpicos se había mostrado gran calidad y entusiasmo. En 1929, la señora FIFA decide organizar el Primer Campeonato Mundial de Football (como se escribía en esos tiempos) y le entrega la sede a Uruguay. ¿Razones?: los orientales habían ganado brillantemente la medalla de oro en las olimpíadas de París (1924) y Ámsterdam (1928), además, se aprestaban a celebrar el primer centenario de su independencia. A los europeos no les gustó nada esta determinación.

Argumentaban motivos de distancia (viajar por meses en barco) y de permisos en las pegas.Fundamentalmente consideraban que un país chiquitito, lejano y pobre no podía organizar tan magno evento. Así que la mayoría de los países del Viejo Mundo boicotean la cita mundialista y finalmente asisten 13 selecciones, nueve americanas y sólo cuatro europeas. Chile es uno de los invitados.

Para este importante acontecimiento, los capos de la Federación Chilena contratan a un joven pero capacitado entrenador, el húngaro Jorge Orth. Este técnico alcanzaría la gloria en el fútbol; graduado de Educación Física en la Academia Superior de Berlín, llega a dirigir en nueve países y a tres selecciones diferentes. Cuenta el basci György (tío Jorge en húngaro) que en Berlín tuvo compañeros chilenos (que nunca faltan). Éstos le hablaron maravillas de nuestra tierra y a Jorgito le dieron muchas ganas de venir al sur del mundo. Cumplió y con creces: terminaría nacionalizándose guachaca con los años.Orth seleccionó lo mejor de nuestro fútbol para el Mundial.

En el plantel nacional destacaban, entre otros, el arquero Roberto Cortés, Ulises Poirier, los Guillermos Saavedra y Arellano, Arturo “carecacho” Torres, Carlos “Zorro” Vidal, Guillermo “Chato” Subiabre, entre otros cracks.

Colo Colo es el cuadro que aporta más peloteros, ocho en total. Clubes curiosos y casi desconocidos como Lord Cochrane y Fernández Vial de Conce, La Cruz de Valpo, Boca Juniors (de Antofa, no de B Aires) y Victoria de Los Andes hacen su aporte. Aún no se hablaba de “la Roja de todos” ya que los cóndores jugaban de blanco. Los players chilenos llegan a Montevideo en barco (luego de cruzar a Argentina por el Ferrocarril Trasandino) con el corazón lleno de ilusiones.


PENAL PERDIDO Y ROSCA

Comienza a rodar la pelotita. Chile integra el grupo 1, el único con cuatro integrantes. La suertecita del chileno, los demás eran de tres y sólo clasificaba uno por grupo. En el primer partido, Chilito da cuenta de México por 3 a 0. Con dos pepinazos del Zorro Vidal y uno del Chato Subiabre, los araucanos fusilan a los cuates.

El segundo encuentro es una gloria del fútbol chileno. En el Estadio Centenario, Chile derrota a Francia por 1 a 0 con un frentazo del Chato Subiabre. Pudieron ser más. El extraordinario arquero franchute Thépoth le atajó un penal a Subiabre. Curioso, el primer penal perdido en la historia de los mundiales fue obra y gracia de un chileno. La noticia llega por telégrafo a nuestra patria (no existía la Tele y casi no había radios). El pueblo celebra alborozado y se frota las manos con la posibilidad de ganar algo.


En el último encuentro, los dirigidos de Orth llegan empatados en puntaje con Argentina. El poderoso cuadro trasandino (vicecampeón olímpico y campeón sudamericano) contaba con figuras de la talla de Guillermo Stábile, Peucelle, Luis Monti, Varallo y el conejo Scopelli (que después dictaría cátedra como DT en Chile).

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La Chingana de los Guachacas

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