14
feb
2012

Uno de los nuestros: Pato Neira

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En pleno desierto de Atacama, y en el corazón mismo del valle del Huasco, un compipa de verdura día a día anima con su canto a las comunidades de vasos guachacas de esos litros para seguir batallando contra el cuiquerío. Con ustedes, nuestro amigo y caporal nortino, Pato Neira.

Por allá donde florece el desierto, no es difícil pillarlo con su guitarra al hombro, regalando canciones mientras recorre Freirina, Huasco, Vallenar, Alto del Carmen y tantos otros rincones de un valle que día a día hace madurar las mejores aceitunas y tomar el sabor que corresponde a un pajarete de primera.

Es nuestro compipa Pato Neira, quien entre añañucas y olivos oficia como nuestro caporal de los valientes de Atacama. Nacido y criado en Vallenar, tiene así como que no quiere la cosa 5 long plays: "En la pesá" (1990), "Vengan a ver" (2001), "Diez Corneos de Batalla" (2003) y "El Faenero" (2004), y su más reciente retoño "Loco de Amor por Atacama" (2010) donde le dedica una canción a cada rincón del Valle del Huasco, el mismo que lo vio nacer.

Pato Neira, es nuestro generalísimo y líder de todas las actividades de la fermentación de la zona y en  él ponemos todas nuestras fichas. ¡Salud!

03
sep
2011

Felipe, El 1er Rey Guachaca

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Los guachacas somos hombres duros, y le ponemos el hombro en momentos difíciles con optimismo. A diferencia de los cuicos que se llenan de siutiquerías y abrazos fuleros. Estas líneas están dedicadas a nuestro PRIMER REY GUACHACA, Felipe Camiroaga y sus humildes, cariñosos y republicanos colegas del vuelo perdido hasta el momento.

Yo hablé con él bien pocas veces. Pero siempre fue muy gentil. El más gentil y sencillo de todas las figuras televisivas que he conocido.

Bueno para tirar tallas, chisposo, sabía también ser abstracto. Reflexivo. Tenía cuidado de no caer en los lugares comunes cuando hablaba con un periodista.

Lo entrevisté hace cinco años, cuando inventamos el Gran Compipa, para que los Guachacas no fuera pura reina. Hacíamos con el Studemann la Revista El Guachaca, y Camiroaga fue candidato. Y el Gran Compipa 2006, el primero de la historia, fue él. Con gran diferencia de votos; el que venía más cerca suyo no tenía ni un quinto de sus votos.

Arrasó. Y sus colegas de la tele no se lo tomaron muy bien. Hubo “figuras” que nos reclamaron porque no lo encontraban guachaca. Y pasó lo mismo en medios que hacen su marketing autodenominándose como “populares”. Los jefes de un diario nos dijeron lo mismo, que no era guachaca, que no le darían nada de cobertura. Que era un error.

Pero nosotros teníamos claro que era buen candidato: era una persona de trabajo, terno de una sola corbata, como diría el Dióscoro. Sencillo y bien intencionado.

Lo entrevisté cuando ganó y lo pusimos en la portada. No me tramitó nada para coordinar la entrveista y, mientras hablamos, no estaba apurado. Fue un caballero: incluso apagó su celular. Lo respondió todo. Pensó las respuestas.

Era mucho más encachado que en la tele. Y súper inteligente. Rápido de mente, bien estructurado, y responsable de lo que decía.

Le pedí que hiciéramos una foto diferente. Le pasé un delantal y un jockey de La Piojera. Se los puso de inmediato. Le pasé una garrafa, y la levantó para la foto. Sin hacer atados.

Fue un gusto conocerlo, aunque haya sido tan poco.

Antes, cuando la Tonka había sido candidata, Camiroaga no sólo la apoyó de verdad en esa campaña, sino que fue a la Cumbre Guachaca en la Estación Mapocho y se sentó en una mesa común y corriente, al medio de la gente. No pidió ni un trato especial, se sacó fotos con todo el mundo. La señora Mirna le quitó un beso, incluso. Él era la estrella, indudablemente, así se veía en la Cumbre, por la locura que desataba, y fue para apoyar a la candidata que trabajaba en su programa.

Y por eso yo entiendo lo que me han dicho en este rato el taxista, el conserje y el taxista, que Camiroaga había partido como asistente. Y que trataba con respeto a la gente en su programa. Que tenía carisma.

Todo un Gran Compipa.

Romina de la Sotta

Adelantaita Guachaca

10
abr
2011

Nuestros Próceres: Joaquín Murieta, el defensor de Chilecito

murieta.jpgEn el siglo XIX miles de compipas viajan a California, en gringolandia, con el sueño de tocar alguna colita de las fortunas de la fiebre del oro. Los chilenos fundan su hogar, réplica miniatura de Chile y la nombran “Chilecito”.  Cuenta la leyenda,  que Murieta fue uno de los tantos extranjeros hostilizados por el sistema de los galgos y que en una arremetida violenta, fueron muertos su mujer y sus cuñados. Repleto de sed de justicia, Murieta se transformó en vengador y azota California con su banda de rotos bandidos, transformándose en nuestro primer súper héroe.

 

10
feb
2011

Fray Andresito, un súper héroe guachaca

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A más de 150 años de su muerte, el legado de este humilde compipa franciscano sigue latiendo en el corazón de los populares. Nosotros somos fieles hinchas de él y fuimos a verlo para darle gracias por sus paleteadas.
 

LA COSA es que hace algunos días andábamos cerquita de su chalet, ahí en la Recoleta, y aproveché de pasar a saludarlo un poquito, cosa de saber cómo estaba y de pasadita pedirle que como siempre nos echara una manito. Y como sabemos que es re buen compipa, le pedimos una gauchada: que se pegara su conversada con San Isidro, cosa que este año no tirara el agua con balde, para poder zapatear tranquilitos en las ramadas y no tener que andar con paragua.Y como usted pudo ver, cumplió como relojito, y ni una sola gotera se dejó caer por estas fechas. Así que con mayor razón había que ir a visitarlo, una vez pasado el jolgorio, para agradecerle por la ayudita. Para los compipas, hablar de Fray Andresito es siempre un orgullo, porque, quizás, fue uno de los primeros hombrones que se la jugó por los guachacas, por allá por el mil ochocientos y tanto, cuando el chancho estaba pelado peor aún y Chilito recién daba sus primeros pasitos republicanos.
Un canarito en Santiago

Cuentan los compapas que se han escuelado en la historia de Fray Andresito, que nació por ahí por el 10 de enero de 1800, en las Islas Canarias, allá en España y que sus taitas lo bautizaron bajo el nombre de Andrés García Acosta. Por esos lados se dedicaba al pastoreo de cabras y cuando terminaba su peguita, aprovechaba de enseñar a los niños que vivían cerca de su casa, hasta donde hoy peregrinan muchas personas. Como por esos lados en esa época la cosa estaba bien durazna, pescó sus poquitas cosas que tenía y se vino al nuevo continente, a probar suerte. Cruzó el Atlántico en barco y encontró peguita como labrador en Uruguay, pero su corazón bonachón lo motivó a entrar al convento franciscano al poquito tiempo, donde hacía las labores más sencillas. Pero poco le duró la tranquilidad en esos lados, ya que en el año 1838 los franciscanos fueron expulsados, así que junto al resto de la orden pescaron sus cosas y llegaron a Santiago, a la Recoleta, llenando de alegría sus pasillos.


Cruzando el Mapocho


La cosa es que él no hacía misas ni esas cosas, sino que era un fraile que trabajaba ayudando en la cocina, hasta que un día le piden que recorra Santiago, pidiendo limosna para los más pobres, cosa de poder llevarles un pancito o alguna cosita a la gente de la Chimba, quienes gracias a su ayuda formaron uno de los primeros movimientos obreros de la época.

Es aquí cuando se hace querido, logrando conmover el corazón de los que tenían más billete. Cruzaba el Mapocho varias veces al día, bien pirinola y en sus ires y venires, visitaba enfermos, a los que muchas veces logró sanar gracias a sus cuidados y oraciones. Si hasta se cuenta que una vez, logró curar a alguien de su ceguera, mojándole los párpados con saliva, igual como lo hacían los apóstoles y don Jechu en sus tiempos. Otro de los milagros que se cuenta de él, dice que un día caminaba por Santa Rosa pidiendo moneditas, cuando de repente un obrero que trabajaba en un andamio, se vino al suelo y Fray Andresito mirándolo le pegó un grito diciendo: “¡Despacito, hermano, despacito!", y el obrero cayó lentito, como una pluma, y no le pasó absolutamente nada. Así como estos son un montón los relatos que se cuentan de él, y que lo tienen como “Siervo de Dios”, en la puerta del horno para ser Beato.

Pero lejos, lo más asombroso de todo es que pese a que murió en 1853, de una cosa al pulmón, su sangre ha permanecido milagrosamente licuada, porque su cuerpo se mantenido intacto, “incorrupto” pese a los años. Una comisión médica, compuesta por varios caperuzos de la época y encabezada por el rector de ese entonces de la Universidad de Chile, Ignacio Domeiko, no encontró causas naturales que pudieran explicar la cosa. Simplemente es otro milagro de Fray Andresito. Hoy su sangre es venerada en varios hospitales y casas de acogida, ayudando a tatitas y compipas que no están muy bien de salud.

Es cosa de pararse un ratito a leer los cientos de plaquitas que le han ido colocando por los siglos, sobre todo a sus queridos compipas de la vega, que lo han ungido como su patrono. Sabemos que ya es un Santo que desde algún lugar nos cuida y se paletea cuando le pedimos ayuda. Hoy un comedor lleva su nombre y siempre se las ingenia para que no les falte nada a los compipas que hasta ahí llegan. ¡Gracias Fray Andresito por paletiadas concedidas!

 



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