“Los actores de hoy no están preparados para hacer personajes”

“Los actores de hoy no están preparados para hacer personajes”

Una de las actrices chilenas con más carrete es bien crítica con el teatro actual. Acusa que las escuelas quieren puro lucrar y no sacar buenos actores. “¡Pero no soy una vieja amargada!”, advierte. Y no lo era, al contrario. Tenía claras sus ideas, que es otra cosa.

Si hubiera que elegir reina del teatro chileno, los guachacas no lo pensaríamos dos veces: le ponemos la corona a doña Bélgica Castro, quien a sus más de 80 años y con un extenso carrete teatral a cuestas, sigue requete activa (estelarizó Recta Provincia, sale en La vida me mata y está coprotagonizando Home, de David Storey, con Tito Noguera, en el Teatro Camino).

Premio Nacional de Arte, no sólo es seca sobre las tablas, sino que participó en el movimiento que transformó al teatro chileno allá por los años 40. Tenía 18 años y acababa de llegar del sure (Temuco) a la capital, a estudiar pedagogía en castellano. Por ese entonces, no existían escuelas de teatro. “Era muy común que cada escuela, de Leyes, de Medicina… tuviera su grupo de teatro”, recuerda doña Bélgica. Piedragogía poseía el suyo, el grupo Cadip, fundado años antes por Pedro de la Barra, un lolo veinteañero. “Hacían cosas muy buenas (para la comunidad estudiantil). Empecé a acercarme a ellos y a participar”, cuenta la actriz.

Cuando estaba en segundo año de universidad, a De la Barra se le ocurrió unir todos los grupos que andaban sueltos y así nació el Teatro Experimental en 1941. Esta vez querían mostrar el trabajo fuera de las aulas. “Pedro tenía la idea de hacer un teatro universitario que le devolviera al arte teatral su condición artística –cuenta Bélgica–. El que se hacía era muy comercial. Todo muy improvisado, imagínate que se usaba consueta, alguien que soplaba el texto. Fuimos el primer teatro con intenciones artísticas, es decir, con buenos textos, con buena dirección y con actores que se aprendían los papeles de memoria y ensayaban mucho”. Lograron contagiar ese buen nivel a los demás escenarios. “A mediados de los 40, ya no había ninguna compañía que tuviera consueta, por más rasca que fuera. Les daba vergüenza”, cuenta.

Debutaron con La guarda cuidadosa, un entremés de Cervantes, y una obra de Ramón del Valle Inclán. Las dos, en su castellano original. Para decidir qué obra montar y con qué director trabajar, los miembros del grupo (unos 18) estaban organizados en una asamblea y votaban.

“Las primeras funciones se hacían los domingos –continúa–, a las 10.30 de la mañana, porque a esa hora Lucho Córdova, un director de obras cómicas comerciales, nos prestaba el teatro Imperio. Primero fueron a vernos los compañeros nuestros y los gais, que siempre están atentos a lo novedoso. Pero después se fue llenando”.

Al principio, se financiaban con cuotas que ponían los mismos integrantes. Después consiguieron que Juvenal Hernández, el rector de la Universidad de Chile, autorizara una subvención. “Pero nadie ganaba nada. Si seguíamos siendo estudiantes”.

El año 54 tuvieron su propio teatro, el Antonio Varas, el primero universitario con temporada completa. Abrieron con Noche de reyes, de Shakespeare, y enseguida Doña Rosita, la soltera, de García Lorca. Prosiguieron con obras de autores nacionales, como Sergio Vodanovic y, obviamente, Alejandro Sieveking, quien sería el marido de Bélgica Castro. Hacían ocho funciones semanales, de martes a domingo. “Se empezó a llenar y a llenar. En fin, se consiguieron los objetivos, que eran tener un público estable y hacer teatro chileno de calidad. Hasta que vino el golpe”, remata.

“CARRETEÁBAMOS CON LECHE”

Doña Bélgica, ¿qué celebraría usted para el Bicentenario?

–Chile tiene mucho que celebrar. Que fuimos capaces de deshacernos de Pinochet. Hay que celebrar a nuestros poetas. Que la gente soporte la pobreza. Y bueno, me encanta ser chilena. He andado por todo el mundo y me gusta Chile, Santiago, el Cerro Santa Lucía, frente al cual vivo.

Usted es temucana. ¿Cómo se puede declarar fanática de Santiago?

–Me enamoré de Santiago cuando me vine a estudiar. Llegué a los 18 años y encontré que era una maravilla la gran ciudad. En ese tiempo, las diferencias eran mucho más grandes. No había semáforos en Temuco. Acá el asfalto brillaba por el paso de los autos. Había un gran surtido de películas, mientras que en Temuco teníamos solo dos cines. En el campo me aburro. Me gusta ir al cine, a los museos, y todo eso está en las grandes ciudades. ¡No me iría nunca a retirar al campo!

–¡No se nos retire! Oiga, si no existían escuelas por esos años, ¿quién los guiaba en tanta cosa que hicieron? ¿De dónde aprendían?

–Yo aprendí teatro sobre el escenario porque tuve muy buenos directores que vinieron del extranjero. Y los mismos compañeros que aprendieron a dirigir lo hacían desde el punto de vista artístico, con mucha exigencia. Teníamos que asistir a todos los ensayos, aunque uno no participara en la obra

–Eran recabritos cuando empezaron.

–¡La gente joven es la que tiene que hacer estas cosas!

¿Tuvieron que pasar muchas pellejerías?

–Yo vivía aquí con mi hermano mayor casado; no teníamos ni un centavo; mi mamá me mandaba a veces un billete de diez pesos dentro de un sobre, pero nada más; andaba a pie… Pero si tienes una vocación verdadera, nada te detiene. Además, era otro mundo. No había esta pasión por el dinero. Todo era más sobrio. Una andaba con el mismo vestido siempre porque solo tenías uno. Y el carrete en la universidad era quién había leído más cosas de Thomas Mann. Nos juntábamos a conversar o a leer en voz alta.

Pero con su copetito…

–No, fíjate que en el pedagógico se tomaba leche con vainilla todo el tiempo. Eso lo encontraba fantástico porque en Temuco no había leche con vainilla.

Así como le gusta ir harto al cine, ¿va también al teatro?

–Un poco menos, ¡porque veo cada cosa! Después no duermo. Pienso que he desperdiciado mi vida, que no merecía la pena sufrir tanto para que el resultado fuera ese.

¿Esa onda?

–Ahora no se respetan los textos, los actores no están preparados para hacer personajes. Los eluden. En general, improvisan. Y cuando hacen Hamlet, por ejemplo, le ponen “agregados”. Hamlet dice: “no, poh, hueón”. Y cosas así. Todo lo vulgarizan a la actualidad. En cambio, creo que el teatro es un vehículo cultural muy importante. Si tú ves un buen montaje de Ibsen, de Chejov, tu condición de persona mejora y ese era mi objetivo en la vida. Subir al escenario para que todo ese público que me viera saliera más sensible, mejor persona.

¿Cualquier público puede mejorar, o tiene que ser uno que ya venga con cierto bagaje cultural?

–Siempre hay que tratar. Si empiezas a entregarte, a hacer cosas más fáciles para atraer más gente, estás echando a perder al público. Es lo que está pasando. Hace tanto tiempo que no ven obras buenas, que aceptan cualquier cosa. Tienen miedo al arte, piensan que es aburrido porque lo han hecho aburrido. Este año hicimos El último encuentro, adaptación de la novela de Sándor Márai, en el Teatro Camino, en Peñalolén, en esos andurriales, en pleno invierno crudo, y estaba repleto. Y es una obra que no tiene garabatos ni desnudos, es pura actuación y la gente quedó fascinada. Ahora estamos haciendo Home, una obra inglesa muy bonita, y el público se impresiona y le gusta.

¿Los lolitos quieren hacer vanguardia al tiro, sin aprender primero lo básico?

–Lo básico es la técnica. En todo arte hay que dominarla. Primero tienes que saber hacer la silueta de la estatua griega y después puedes hacer lo que quieras. Pero hoy muchos actores no dominan la técnica. No saben hablar, no saben expresar, no saben tomar un texto e integrarlo a sí mismos, que es lo que hay que enseñar en la escuela. No tienen que aprender cosas raras. Tienen que aprender a hacerse responsables de un papel. Hacerlo creíble, aunque sea la obra más disparatada.

¿O sea, el nivel del teatro actual se debe a la educación maluenda?

–Sí. He hecho muuuuuchas clases de actuación. Hace un tiempo hice un semestre en la Católica, a un tercer año. Eran 18 alumnos, pero solo servían unos seis. Los demás eran muy malos. Pedí un consejo de profesores para advertir sobre la situación, pero me dijeron: “No hay nada que hacer, eso es lo que hay; no podemos ser más exigentes porque el año que viene vamos a tener dos cursos paralelos. Entra mucha plata con eso y, si no, la universidad nos va a cerrar”. Al final, los sacaron a todos bien, a pesar de que yo quería reprobar a al menos dos.

¡Qué chantas!

–Y fíjate que el año pasado me pidieron que hiciera clases de verso en la escuela de la Diego Portales, también a un tercer año. Eran once alumnos y el primer día deben haber ido unos seis. A la segunda jornada, dos. A la tercera, tres, y nunca los mismos. Para ver si alguna vez se juntaban todos, al mes fijé una prueba. Ese día no llegó nadie, así que me vine para la casa y redacté mi renuncia. Se armó un escándalo, me dijeron que tenía que ir, que ese curso era conflictivo porque se odiaban entre ellos, se tenían celos… Pero yo les respondí que así no se podía. ¿Cómo permiten que lleguen a tercer año personas demasiado conflictivas como para trabajar en grupo? La respuesta es: para que los papás paguen. Es lo único que les interesa.

¿Y las malas actuaciones no se deberán también a que las compañías tienen que estrenar algo rapidito para parar la olla y no hay mucho tiempo para ensayar?

–Sí. Es que hay muchas escuelas de teatro. A fin de año la oferta de actores es muy superior a la demanda. Por esa tentación terrible que es la televisión, la gente estudia teatro para salir en pantalla. Pero como uno es el que llega nomás, los otros se juntan y tienen que hacer obritas para mantenerse, para comer. Es terrible. Desde hace unos diez años a esta parte, las escuelas están llenas. Fíjate que en algunas universidades, la escuela de teatro es la que mantiene a las demás.

¿Y qué le parecen los textos actuales?

–Hay algunos buenos, pero también cosas muy malas. Hay autores que son muy personales, que están como divorciados del medio, del público que ellos quieren alcanzar. Mira, no quiero hablar de esas cosas porque lo más seguro es que la gente que lo lea diga: “¡Ah, la vieja amargada!” Pero yo tengo mi manera de pensar y sé que ha dado resultados, y todavía los da.

“YO NO PERDONO NI OLVIDO”

Doña Bélgica ha trabajado con cuanto director chileno conocido sea posible recordar. Pero quizás uno de los que más grabado le quedó en su cuore fue el legendario Víctor Jara. “Antes de que muriera, estábamos empezando a conversar el texto de La Virgen del Puño Cerrado –recuerda la actriz, para que él lo dirigiera. Estuvo almorzando en la casa el domingo 9 de septiembre…”

¿Le sigue doliendo?

–Todo el tiempo. No he podido escuchar canciones de Víctor nunca más porque me pongo a llorar a gritos. Yo no perdono ni olvido ni nada. Fue muy terrible. Y además perdimos otra gente: alumnos.

¿Cuál era su marca como director?

–Ser excelente. Además, dirigió varias obras de Alejandro y se entendían muy bien. Le sugería cambios que mejoraban la obra. Su dirección de La Remolienda fue genial. Cada vez que la hemos dado, se ha hecho exactamente igual. Porque es como un problema matemático. Tiene que hacerse de tal manera y ahí sale comiquísima y verdadera. Si no, se desequilibra.

A propósito, ¿qué le pareció la versión cinematográfica?

–No la vi…

¿Y no la va a ver?

–Prefiero que no. Esa obra se puede filmar y puede resultar fantástica. Pero leí el libreto (su marido es el autor, así que tenía que darle la autorización) y… Preferí no verla. 

¿Y vio la Vida me mata, donde usted aparece fantasmagóricamente?

–Sí, me gustó. Es bien interesante, muy rara, no se parece a nada que se haya hecho. Tiene problemitas, pero el director es una persona muy buena. Es un cabro muy culto. La recomiendo porque uno se muere de la risa y también llora.

¿Cómo selecciona los proyectos?

–A mí me mandan muchos libretos. De Ricardo Larraín, Fuguet, todo tipo de gente. Pero yo trabajo en algunos nomás. A veces no me gusta el papel o me parece malo el libreto mismo. Si conozco al autor, le digo lo que me parece. Si no, les digo que no nomás.

¿Y a qué ha dicho que sí últimamente?

–A una película de Andrés Wood: La buena vida. Me entiendo regio con él, además es una persona muy seria, muy considerada. Ya había trabajado con él en El Desquite.

¿Que papel tiene?

–¡De una vieja! ¿Qué otro papel voy a hacer? Sea duquesa o campesina, tiene que ser vieja.

Supongo que cuando alguien como Raúl Ruiz quiere ficharla, ahí no revisa el guión.

–Claro, porque no saco nada con leerlo. Raúl después cambia todo.

¿Después de Recta Provincia, que transmitieron por la tele, le piden más autógrafos los lolos?

–No ¡porque a esa hora nadie la veía! En la calle a mí me dicen las cosas más divertidas: el otro día iba por Estado y un tipo se da vuelta y me dice: “¿Usted no era una actriz que había?” Y yo le contesté: “¿Cómo que había? ¿No ve que aquí estoy?”

 

LA MALDICIÓN DE VIVIR MÁS

Comadres suyas de la actuación, como María Cánepa, han pasado a mejor vida. ¿Qué siente al respecto? 

–Sí, qué horror. Pero es una cosa que pasa. Es la maldición de vivir más nomás.

¿Y cómo se vive más, pero bien? Por ejemplo, ¿tiene algún secreto para la memoria?

–Tienes que leer mucho para conservar la memoria. Nosotros nos educamos en liceos en los que había que aprenderse los poemas de memoria. Yo todavía me los sé. Me sé todos los números telefónicos y las direcciones. Pero de otras cosas, no me acuerdo. Veo una película y al día siguiente me tienen que explicar cuál era. 

–Siempre anda con nuevos proyectos. Por ejemplo, ahora se va al sur con Cabeza de Ovni. Y eso no es muy frecuente en personas de su generación.

–Yo creo que el gran error de la gente es jubilar. No tienen para qué hacerlo, si uno tiene que cumplir horarios. Cuando estoy trabajando, me doy tareas: este libro lo termino antes de mañana a las 12. Y lo hago. 

Romina de la Sotta

Christian Stüdemann

Fotos: Gloria Henríquez

La Clave de la gloria y la perdición

La Clave de la gloria y la perdición

Por Emilio Antilef

Como toda ciudad que se precie de puerto, la vida bohemia es parte esencial del Valparaíso que ha mantenido contra viento y marea sus historias con sabor a vida, fiesta, curaderas, bailoteos, romances prohibidos, contrabandos varios y leyendas de héroes y choros de todo nivel. Todo eso brillaba con especial fulgor en el sector de plaza Echaurren, donde, en medio de laberintos, callejones y pasadizos entre Errázuriz y otra plazuela llamada San Francisco, se extiende una vía de no más de siete cuadras que brilló con sombras y luces propias en el Valpo de días pasados. Esa es la calle Clave.

Ya su nombre sugiere que puede ser perfectamente una clave para entender este extraño desafío a la lógica y a la tragedia en que se convirtió nuestro puerto principal. En el asfalto de calle Clave pervive el vestigio de noches de música, cantinas y garitos clandestinos donde la noche se prolongaba en húmedos subterráneos, solo para valientes y conocedores de la dinámica de un puerto donde el viento sopla fuerte y, como dice la canción, amarra como el hambre.

La Clave giraba en torno a ese cerro San Francisco que hoy apenas tiene algunos milagros arquitectónicos en pie y que son los que vieron el mundo y submundo que se fue tejiendo en esta calle que inspiró a artistas como Lukas y a escritores como Joaquín Edwards Bello, autor del clásico guachaca titulado El roto. Era la calle favorita de estibadores, comerciantes navieros y empleados de bahía que encontraban ahí un lugar para el recogimiento. Por lo menos ese recogimiento que se puede hallar al calor de copas, mujeres de rouge brillante y vendedores de lo imposible, como los que solían frecuentar las varias cantinas y lugares para “libar”, según narran los cronistas.

Era sector de guapos. No recomendable para menores. Perfecto para guachacas de ese ayer que aún merodean en esta franja donde las lenguas buenas y malas concuerdan que se acuñó la expresión “andas con la caña”, porque en los bares de la Clave se acostumbraba a servir no en vasos, sino en cañas. Entremedio, los historiadores y habitantes del puerto viejo cuentan que incluso existían fumaderos de opio y recintos en que la comunidad china tenía sus movidas clandestinas de apuestas, incluidas esas que fomentaban desenlaces con buenas peleas.

El comercio sexual era evidente en calle Clave: desde picadas con menores de edad hasta espacios de travestismo. Así de sanito era el ambiente en que el puerto creció y cambió entre temporales y terremotos que no pudieron llevarse la leyenda que se teje en torno a Clave. Hoy nos puede parecer hasta inocentón y quitado de bulla al lado de lo que aquí transcurrió hasta la década del 60, cuando las calles Brasil y Blanco se fueron adueñando de la bohemia con recintos con mayor capacidad y glamour que los que se escondían en Clave. Pero si Valparaíso tiene barrio chino, se debe a esta calle que aún se erige digna y que más de algún compipa debe recordar y transitar con una buena dosis de nostalgia.

El mago que quiere ser Rey Guachaca

El mago que quiere ser Rey Guachaca

Andrés Monroy echó todos sus hechizos a la parrilla. Está empecinado en ser soberano de Concepción y, de paso, sorprender a nuestro Guaripola. Mire aquí los videos mágicos que grabó junto a Dióscoro.   

 

Este candidato a Rey Guachaca de Conce le está poniendo cualquier abracadabra y hocus pocus a su campaña. Y era que no, si el compipa es mago.

 

En este video, Dióscoro aprende a pintar con el dedo mágico. Truco dedicado a todos los broca cochis, el pasado 11 de agosto, día del Niño.

 

Andrés Monroy se dedica a la magia hace más de una década. Todo empezó cuando él estudiaba en el colegio Arrayán y debían juntar plata para una campaña. Su padrino era prestidigitador, así que le preguntó si podía ayudarlo con un show de magia. El padrino agarró papa: le propuso organizar todo un festival mágico, con la condición de que Andresito fuera el número principal. El futuro mago la dudó. Tenía que aprenderse suficientes trucos como para montar un espectáculo digno, exponiéndose a las arteras burlas de los compañeros, que, reconozcámoslos, a esa edad son más tóxicos que pan con neoprén.

Pero él se atrevió y le fue macanudo. De ahí no ha parado. Aunque su título profesional diga “administrador de empresas”, él es mago antes que todo. Aparte de presentaciones, también imparte cantidad de talleres y clases de hechizos varios. Su sueño es obtener una cátedra en Hogwarts, pero también anhela ponerse la corona guachaca.  

 

El truco de la servilleta porfiada.

 

“Me considero guachaca”, dice el susodicho, con la misma seguridad con que saca un conejo de un sombrero. Para él, un guachaca es “un amante de la cultura y de las tradiciones, alguien sociable al que le gusta compartir con toda la gente y, sobre todo, fiel a su país”. Él asegura ser así y también, buena tela. “Me considero una persona solidaria y, si me piden alguna ayuda, voy”, comenta. De hecho, ha apoyado al Hogar de Cristo y trabaja con gente de Desafío Levantemos Chile. “Y por supuesto sé bailar cueca”, remata segundos antes de desaparecer.

Si gana, será el primer Gran Compipa mago de la Historia, si mi dañada memoria no me falla.

 

Dióscoro vuelve a ser niño con la «tapita embrujada».

 

Siga la campaña de Andrés Monroy y de los demás candidatos y candidatas a reyes guachacas de Conce en la cuenta de Instagram @guachacasconcepcion.

Compre la Estrella de Concepción si quieres votar por alguno.

La coronación tendrá lugar el 31 de agosto, en la Cumbre del Bío Bío (Espacio Marina, entradas en venta en ticketpro.cl).

Carmen Barros es la nueva Figura Fundamental de la Música Chilena

Carmen Barros es la nueva Figura Fundamental de la Música Chilena

Carmencita sostiene su premio Nicanor 2016, que le dimos en la Cumbre Guachaca de ese año.

La cantante y actriz recibirá el premio anual con que la SCD destaca el legado de intérpretes y grupos chilenos. Los guachacas ya le habíamos otorgado el Nicanor 2016, por su aporte a los sentimientos de la nación. Mientras más reconocimientos, mejor.

 

De vez en cuando en Chile se hace justicia. El próximo martes tendrá lugar una de esas ocasiones. A sus 94 primaveras, Carmen Barros será reconocida como Figura Fundamental de la Música Chilena, distinción que la Sociedad Chilena de Derecho de Autor (SCD) entrega a intérpretes y grupos que han dejado huella en el país. Además, este año se va a instaurar un premio para las comedias musicales montadas en el país que llevará el nombre de “Carmen”, en su honor.

El compipa Mario Valle, de El Mercurio, le preguntó a doña Carmen sobre estos homenajes: “Estoy obviamente muy emocionada y honrada al mismo tiempo”, le dijo. Pero a continuación añadió: “Las cosas de este estilo no me parecen necesarias. Para mí es un premio salir a la calle y que la gente se me acerque y me exprese su cariño”.

Igual de humilde se mostró hace tres años, cuando los guachacas le entregamos nuestro premio Nicanor por su aporte a los sentimientos de la nación, que no son pocos.  

 

El single «Amorcito mío», de Carmen Barros.

DE LA MARIANELA A LA CARMELA

Cuando chica, Carmen Barros quería ser cantante de ópera. Como su taita era diplomático, ella vivió parte de sus años mozos en Europa. En Viena, conoció a los representantes de una discográfica sudafricana y le propusieron grabar un álbum. Así nació “Presenting Carmen Barros”, un disco donde ella canta boleros. De vuelta en Chile, grabó otro elepé y de ahí no paró más.

El dramaturgo Santiago del Campo Silva le propuso cantar en la radio con el seudónimo de Marianela. Ella aceptó porque seguía con ganas de ser cantante lírica y prefería pasar piola, pero siempre la presentaban como “Carmen Barros, Marianela”, así que la chapa le sirvió de musho. Después, en los 60, filmó para canal 13 un video (uno de los primeros en Chile) con un grupo que lideraba Octavio Espinoza y así nacieron Los Gatos, con quienes hizo varias presentaciones y hasta grabó un disco. Todo eso mientras estudiaba periodismo en la Universidad de Chile.

La Carmela original.

 

Para ese entonces ya era una mega estrella y tenía en su currículum uno de los papeles más emblemáticos del teatro chileno: Carmela, el protagónico de “La Pérgola de Las Flores”, la obra escrita por Isidora Aguirre y musicalizada por Francisco Flores del Campo, que el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica estrenó en 1960 con un éxito arrollador.

SÚPER ACTIVA

Con tanto carrete, Carmen bien podría haberse dormido en los laureles hace rato, pero sigue activa. Grabó dos álbumes hace poco, participa en obras de teatro y tiene caleta de proyectos en barbecho, según le contó al colega Mario. Junto a Luis Vera, prepara el espectáculo “Ensayo para la memoria”, mezcla de música y teatro que quieren estrenar en septiembre.

Además, le gustaría remontar la obra “Esta señorita Trini”, el primer musical chileno, que ella escribió junto a Luis Alberto Heiremans. Sin el éxito de la “Trini”, asegura Carmen, “La Pérgola de Las Flores” no habría existido. El productor Enrique Inda le ha dicho que quiere montar la obra el próximo año. Así que vamos a seguir escuchando de Carmen Barros por harto rato más.

Para terminar la entrevista, Valle le preguntó cuál ha sido su aporte a la música chilena. Ella dijo: “Ninguno. Sencillamente he hecho bien mi carrera. Siempre conté con el apoyo de mi familia. En cierta forma, fui quizás una precursora al demostrar que las mujeres podíamos hacer carrera por cuenta propia”.

Postales  de Arica, primera parte

Postales de Arica, primera parte

 

Relato video-fotográfico de las correrías nortinas de nuestro Gran Guaripola Dióscoro Rojas, al que fletamos a Arica para que inaugurara la Cumbre Guachaca que la botella regional del extremo norte organizó con suma diligencia.

 

Desde 2011 que las comunidades de vasos ariqueñas arman su propia Cumbre Guachaca en la ciudad de la eterna primavera, lo que le lleva una elección de reina guachaca y todo. Tan diligentes salieron estos cabros que al día de hoy han logrado superar a la Garrafa Central: mientras en Santiago celebramos una sola noche en la Estación Mapocho este año, allá prolongan los festejos durante tres jornadas. Empezaron el 18 de mayo, siguen esta noche del 20 y terminan a lo grande el viernes 24, con los Viking’s 5.

El lugar elegido para desarrollar el brillo es nada menos que el glamoroso Casino Arica. Hasta allá voló el Gran Guaripola Dióscoro Rojas, porque si bien las comunidades de vasos nortinas organizan el mambo solitas, igual les vienen bien las bendiciones del Sumo Compipa. La gente lo quiere ver y tocar.

 

El Guaripola muy bien acompañado por dos beldades nortinas, haciendo extrañas morisquetas que nosotros acá en Santiago no comprendemos.

 

El día de la inauguración coincidió con el cumpleaños de Dióscoro número entre 60 y 100. Creyó que iba a pasar piola, pero el animador del evento se lo recordó e hizo que todo el público le cantara el apio verde, como se puede ver en este vídeo que un paparazzi aficionado captó.

 

Los vecinos del Morro son tan independientes que eligen a su propia reina guachaca de Arica. Las candidatas son propuestas por distintas organizaciones locales, como comunidades aymaras, de afro-descendientes o de grupos folklóricos. La plebe puede votar por sus monarcas en el diario la Estrella de Arica. Obviamente, Dióscoro departió con las aspirantes a la corona.  

 

Las candidatas a reina guachaca de Arica junto al Guaripola, en el frontis del diario La Estrella, que lleva a cabo la votación bajo el atento escrutinio del Seregua local.

 

Aquí están las 7 candidatas, con sus nombres. Los ariqueños pueden votar por ellas toda la semana en el diario La Estrella. El viernes se sabrá quién obtuvo más votos y se efectuará la coronación con toda la pompa y circunstancia que la ocasión exige.

 

Durante su visita, el Guaripola también aprovechó de divulgar nuestro credo por doquier, aunque resultó que no es tan necesario, ya que en Arica son reguachacas. 

En una entrevista en un canal de televisión local, Rojas incluso incursionó en la ciencia ficción al reflexionar sobre el ethos guachaca y su proyección hacia el futuro:

«Le vamos a dar más color a la chilenidad porque nosotros, los guachacas, somos chilenos de este siglo. Mantenemos ciertas tradiciones, pero tenemos que aprender a ser chilenos en el siglo XXI, en plena globalización. Hasta van a venir robots, pero igual a los robots los vamos a hacer bailar», dijo ante un asombrado público.

 

En el estudio de un canal de televisión de allá.

 

A través de Radio Andina, Dióscoro también repartió su sabiduría ancestral.

 

La feria es la tribuna por excelencia de un líder guachaca, así que hasta allá fue nuestro cabecilla, porque además le pasaron el dato de que había ropa abrigadora y barata, y acá en Santiago empezó a hacer frío. 

 

Para terminar, un álbum con varias fotitos que Dióscoro se sacó junto a sus admiradores del norte. Fue un bonito viaje. Les estaremos informando más adelante de cómo fue la segunda noche y la clausura de la Cumbre.

Su Majestad Pamela: “Cuando ves que la gente te apoya, no puedes defraudarla”

Su Majestad Pamela: “Cuando ves que la gente te apoya, no puedes defraudarla”

Tenemos las primeras declaraciones de los nuevos Reyes Guachacas, y el ambiente que se vivió frente a la Estación Mapocho, cuando se dieron a conocer el resultado de la votación.

 

Finalmente, el 10 de mayo al mediodía, nos enteramos de los resultados de las elecciones de Reyes Guachacas, que se iniciaron aquel ya lejano jueves 18 de abril.

Como Fermentación, por primera vez no tuvimos ni idea de cómo iban los votos porque le entregamos toda la responsabilidad de gestionar la elección a La Cuarta. Les dijimos que no queríamos saber nada, para mantener el suspenso y vivir la sorpresa. Supimos lo mismo que usted: los tres cómputos parciales que fueron publicados. El último daba a la Pam y a Kaminski como vencedores, pero el resto les pisaba los talones, nos dijeron. Cualquier cosa podía pasar.

Qué bonito bailan estas parejas al son de Los Nogalinos, plato fuerte de la Cumbre.

Con el alma en un hilo, hoy tipo 10:45 nos fuimos en Ubre a la Estación Mapocho, donde el editor de espectáculos de La Fourth, Cristián Méndez, daría a conocer los resultados timbrados por un señor notario. Cuando llegamos a eso de las 11, estaba todo preparado en el frontis de la otrora estación ferroviaria: ya sonaban en vivo las cuevas choras de Los Nogalinos y la gente empezaba a aglomerarse atraída por los acordes patrios y el olorcito a choripéin que salía de las parrillas de San Jorge…  

A las 12 en punto, cuando ya la tensión se podía cortar con un cuchillo mantequillero, el compipa Médez agarró el micrófono y procedió a cantar los resultados: “Fue una elección muy disputada, hasta el último minuto”, dijo a modo de preámbulo. Acto seguido, reveló los nombres:

-Gran Compipa 2019: Francisco Kaminski. Ovación del público.

-Reina Guachaca 2019: Pamela Díaz. Ovaciones y desmayos.

 

¿DEMASIADO REY PARA TAN POCA CORONA?

Como es tradición, ambos reyes electos fueron mandados a llamar. La espera se hizo más dulce gracias a la cumbia eléctrica de los Viking’s 5, otro gran número de la Cumbre Guachaca de este sábado. El primero en llegar fue Kaminiski, en un bus de dos pisos, con batucada incluida. Aplausos acalorados. Minutos después apareció Pamela, radiante, con su equipo de “Viva la pípol”. Quedamos ciegos con los flashes.

“Gracias de todo corazón”, dijo un emocionado Kaminski, quien tuvo palabras de elogio para los Viking’s 5, aún en el escenario. “¡Cuánta piscola nos hemos tomado con sus canciones! Me dio una sed cuando llegué…”, filosofó.

Pam también se mostró agradecida de su pípol y aprovechó de pasar el dato:  “Ya viene el Copihue de Oro… No se olviden de votar”, bromeó.

Hay química entre los reyes y el Guaripola.

Tras los agradecimientos de rigor, los nuevos soberanos procedieron a probarse las coronas que recibirán oficialmente mañana a las 22 horas, en la Cumbre Guachaca, de manos de los monarcas salientes, la Maly y el Freddy. “Ay qué linda”, dijo Pame de la suya, un modelo aerodinámico y liviano que le sentó súper bien. En cambio, a Kaminski le quedó chica, así que le pedimos a Codelco otra tonelada de cobre para agrandarla.

El Gran Guaripola, Dióscoro Rojas, tomó la palabra para recordar el pasado, como hacen los viejitos: “Cuando partimos, éramos un par de pelusones nomás que hicimos una tontera y, como éramos tan feos y hablábamos tan lento, nos tuvimos que poner al lado de chiquillas bonitas para que nos tomaran en cuenta. Así empezamos. Después se colaron los hombres. Ahora tenemos reyes y reinas que salen del corazón popular. En nombre de los pelusones de Chile, de los fracasados como nosotros, de todos los chilenos a los que les gusta la patria, sean judíos, turcos o colombianos, queremos decirles a nuestros reyes que entiendan que los quieren, que por algo son elegidos, porque el corazón manda primero”, poetizó.

 

EL SELLO DE PAMELA

Tras la ceremonia, le preguntamos a Su Majestad La Fiera cuál será su impronta como reina.  “Será ser como soy —respondió, desafiante—. Voy a hacer todo lo posible por pasarlo bien. No sé mucho de qué se trata esto, seguramente mañana lo hablaremos con los exreyes guachacas, pero mi sello es siempre pasarlo bien y agradecer el cariño de la gente que te da estas posibilidades. Uno se cuestiona: ¿seré o no seré guachaca?, ¿tendré ganas de hacerlo? Al principio como que me daba lata, pero cuando ves que la gente te apoya, no puedes defraudarla”.

—Soberana de nuestros corazones, uno de los planes para este año es organizar hartas actividades solidarias. ¿Podremos contar con su impactante presencia?

Eso me dijo Kaminski, que había que regalar ropa en la calle, mantitas, comida caliente… La verdad es que no estoy muy acostumbrada a hacerlo, pero dije que los iba a apoyar con mi programa, así que feliz.

—No, más felices nosotros, Graciosa Majestad.

Nuestra soberana entrevistando a nuestro líder espiritual.

 

KAMINSKI: “DE ATRÁS PICA EL INDIO”

La voz de “El vacilón de la mañana” partió de la mitad para abajo, y poco a poco fue subiendo a fuerza de empeño y buena onda. No faltó a ninguna de las actividades que organizamos (fue el único), y eso incluye las dos solidarias, que son las más importantes: la “cumbre chica” que hicimos en el centro de superación Las Viñas de Pudahuel, y la ruta-calle nocturna del miércoles, cuando acompañamos a los cabros del Ministerio de Desarrollo Social a repartir abrigo y comida caliente a los compipas sin techo. Igual no deja de ser meritorio sobrepasar a Felipe Avello y Esteban Paredes, que venían con ene arrastre en los primeros cómputos.

—¿Cuál fue la clave para remontar, Su Excelencia?

La radio hace un trabajo importante, además de la perseverancia y las actividades a las que me invitaron los guachacas. Estuve presente en todas y la gente se va dando cuenta. Por eso es bueno que se pueda votar todos los días porque, a medida que avanzan las cosas, el electorado va viendo qué candidato muestra más interés. De atrás pica el indio. Principalmente fue el cariño de la gente. Pero no podría decir que es por algo puntual, es por todo.

—Usted, que ha demostrado ser Francisco El Empeñoso, ¿será capaz de contagiar a la Reina?

Conozco a la Pamela hace años y sé que es bien cercana a la gente. Si no participó al comienzo, es porque son diferentes tiempos. Perfectamente va a tomar el compromiso también, porque de eso se trata el reinado. No es venir a ponerse la corona nomás. Tenemos un año de ayuda social importante y también hay que seguir haciendo crecer la comunidad de los guachacas, que hacen un trabajo social muy bonito al preocuparse por los que nadie se preocupa.

Kaminski y Díaz serán coronados mañana, sábado 11, tipín 22 horas, en la 21ª Cumbre Guachaca.  

¿Qué estai diciendo, Dióscoro?