En Holanda aconsejan sexo pandémico

En Holanda aconsejan sexo pandémico

De un tiempo a esta parte, Gringolandia dejó de representar el ejemplo de lo que queremos ser. Ahora miramos hacia Holanda, Finlandia, Noruega, el barrio alto de Europa. Es que estos cabros nórdicos piensan en todo y son tan prácticos. Como muestra un botón: el Instituto Nacional para la Salud Pública y el Medio Ambiente de los Países Bajos, asesor del gobierno de esos lados, aconsejó a los solitarios buscarse un seksbuddy (o compañero sexual) para capear el confinamiento obligatorio por el que atraviesan a raíz del Covid-19. Y no es una recomendación a la pasada nomás, sino que acaba de ser incluida en las guías oficiales del instituto para enfrentar la pandemia, en respuesta a una serie de críticas que levantaron los más desafortunados en el amor.

Resulta que, desde el 23 de marzo, los Países Bajos han estado en lo que su gobierno describe como un “confinamiento inteligente”, régimen que permite el ingreso diario de hasta tres visitas a las casas, con la condición de que mantengan 1,5 m de distancia entre sí. Suena razonable, pero los solteros alzaron la voz. De hecho, hubo masivas expresiones de frustración en algunas áreas. En una editorial publicada por el periódico Het Parrol, Linda Duits, periodista especializada en temas de género, criticó al instituto, argumentando que el sexo es un derecho humano. “La proximidad y el contacto físico no son lujos, son necesidades básicas. Si algo aprendimos de la epidemia de sida es que dejar de tener sexo no es una opción”, sentenció.

Hace un par de días, el consejo de científicos del instituto holandés, que al parecer tiene su corazoncito, concedió que “hace sentido que una persona soltera también quiera tener contacto físico” con alguien más que doña Manuela, “pero hay que gestionar el riesgo de ese grado de intimidad”, advirtió. Por eso, la recomendación es que aquellos sin una pareja sexual permanente lleguen a un buen arreglín con otra persona necesitada de cariño. “Discutan la mejor forma de hacerlo juntos”, sugiere el instituto. “Júntense con la misma persona para tener actividad física o sexual, luego de comprobar que ambos estén libres de la enfermedad. Acuerden con cuántas otras personas podrá juntarse cada uno. Mientras más sean, mayores las chances de propagar el coronavirus”.

También dieron consejos para quienes están en una relación con un infectado o sospechoso de serlo. “Eviten el contacto sexual. Tengan sexo con ustedes mismos o a distancia, si es posible. Piensen en contarse relatos eróticos o masturbarse juntos”.

En Reino Unido, la arista erótico-amatoria de esta pandemia también preocupa. Al comienzo del confinamiento, el gobierno del chascón Johnson advirtió que las parejas que no compartían residencia debían separarse o decidir rápidamente mudarse juntos, así de tajante. Jenny Harries, la directora médica adjunta, señaló que era el momento de que los eternos indecisos “pongan a prueba la fortaleza de sus relaciones y decidan si quieren vivir permanentemente en una misma casa” o decir adiós, al menos por un tiempo.

En Chilito, en cambio, nadie parece acordarse de los pobres corazones solitarios en la cuarentena. Ni Mañalich ni su archirrival Izkia, pasando por la pléyade de alcaldes histéricos, nadie los toma en cuenta. Exigimos que la Comisaría Virtual al menos incluya un salvoconducto para visitas sexuales. ¿Bastará con unas dos a la semana?

Con información de The Guardian.

Combatiendo la caña

Combatiendo la caña

Servicio de utilidad Pública: Secretos de los ancestros guachacas contra un flagelo que debería ser incluido en el GES.

Los astutos del Elige Vivir Sano todavía no se pegan la escurrida de que la caña es una enfermedad profesional y debe estar incluida en el GES. Pero no importa porque en la Garrafa Central tenemos expertos que han hecho su doctorado en la materia. No existe una receta magistral y el antídoto depende del veneno que usted le ponga. Pero desde ya le recomendamos preferir pipeño del bueno y hacerle el quite al destilado duro que le gusta al cuiquerío. Porque los guachacas tomamos para compartir, no para hacernos tira.

1.- Bailahuén para la panita: Por siglos la naturaleza nos ha provisto de esta hierba de comprobada acción para aliviar nuestro golpeado hígado. Una bolsita alcanza para tratar a su grupo familiar completo. Tómese una agüita antes de irse al sobre. Si quiere ser precavido, beba la primera dosis después de cenar y repita la cuota las veces que pueda.

2.- Bicarbonato: Más barato y humilde que la sal de fruta, una agüita con bicarbonato y harta pestaña es una las principales armas para combatir la caña. Ojo, si le pone limón, procure que sean solo unas gotas para no cortar el efecto.

3.- El agüita que toman los astronautas: Por más que los gringos digan que las bebidas isotónicas fueron creadas para deportistas, sabemos que las fabricaron para combatir la caña de los astronautas. Al igual que el bicarbonato y el bailahuén, la clave es tomarlas antes de irse a dormir y al despertar. La contra que tienen es el precio, ya que por la misma plata uno podría comprar algunas pilsener y seguir la jarana. Difícil dilema ético-etílico.

4.- Terapias alternativas: Aquí hemos querido ubicar las tendencias más alejadas de la ortodoxia guachaca, como alternar copete con agua, tomar agua en grandes cantidades antes de acostarse (acto homeopático-suicida) y el pichicateo en base a tónicos, dipironas y pastillas para la gastritis.

5.- Seguir con la cuerda: Otra opción válida que desarrolla el guachaquerío más duro es pasar de largo y no parar el copeteo. Es decir, recurrir a la chelita con limón, micheladas, causeos y productos marinos como pailas, ceviches y afines. Si opta por este apostolado, tenga en cuenta que en algún momento se le aparecerá la carta de ajuste y que lo puede pillar mal parado. Procure que algún compipa abstemio le guarde el teléfono, documentos y por ningún motivo se acerque al volante (a no ser que sea el de loza).

 

Investigación y redacción, Doctor Petete