Presentamos el plan Pasito a Pasito

Presentamos el plan Pasito a Pasito

Ahora que se acerca el desconfinamiento y reabrirán las botillerías, nos preocupa qué puede pasar con los hígados de tanto guachaca en abstención. Hay que partir chupando piano-piano. Nuestra mesa de científicos preparó un plan para encarar el rebrote de copete. Se lo presentamos al Ministerio de Salud, pero no nos pescaron, así que lo damos a conocer aquí.

 

PLAN PASITO A PASITO

OJO: No son instrucciones para un curso de cueca, pero si usted puede bailarlo, es hueá suya.

ADVERTENCIA: Si no sigue el protocolo, volveremos al confinamiento total con ley seca!

 

Semana 1

Aproximación

Puede pasar frente a la botillería, a no menos de 1,5 m de distancia, dos veces a la semana. No se detenga ni mire para adentro.

Semana 2

Mirar nomás

Puede vitrinear desde afuera los copetes, 5 minutos, 3 veces en la semana.

Semana 3

Copeteo liviano

Puede entrar y pedir una botella de mineral con un cuartito de pipeño, ni una gota más.

Semana 4

Copeteo mediano + picoteo

Le puede agregar medio litro de pipeño a la agüita gasificada y acompañar con su picklecito y/o una longaniza.

Ingiera 20 g de bicarbonato (diluido en agua!) cada 8 h, por 7 días, para ir preparando el hígado para la siguiente fase.

Semana 5

Primera caña

Se ganó un tonto con leso (mitad tinto, mitad blanco). Es muy luego para un terremoto. Eso ya es parte de un nuevo estudio.

Uso obligatorio de mascarilla con hoyito.

(El pañuelo cuequero no lo puede usar de mascarilla, solamente en caso de extrema caña.)

 

En septiembre impartiremos nuevas instrucciones. Por ahora hay que pasar agosto.

Llegó el tiempo de tener una pareja de reyes del mismo sexo

Llegó el tiempo de tener una pareja de reyes del mismo sexo

Por Charlie, Guardián de la Doctrina Guachaca

Están finalizando otras elecciones de reyes guachacas. Trajinando en los recuerdos, podemos decir que siempre se ha dado más o menos la misma dinámica: algún candidato se baja antes de tiempo, otros no se dan por aludido o apenas hacen algún guiño al guachaquerío, y unos cuantos agarran papa y le ponen wendy con sus campañas. Por lo general, estos últimos triunfan. Y es justo que lo hagan porque le metieron ganas, tiempo y, a la larga, son los mejores reyes: van a las actividades solidarias, nos acompañan a las cumbres regionales, nos ayudan a divulgar los valores guachacas y lo pasan bien con nosotros.

Estas elecciones 2019 también tuvieron una candidata que se bajó (aparentemente), muchos que no pescaron y un par que se esforzó. La gran novedad es que justo los que más se lucieron son ambos varones. Nos referimos a Francisco Kaminski, que estuvo en todas las actividades que realizamos, que nos puso el hombro cada vez que lo necesitamos, que quedó afónico haciendo campaña a través de sus programas de la radio Corazón. Y el otro es el Gran Compadre Moncho, que también nos honró con su magnífica presencia en los momentos más cruciales y, además, ¡es el Compadre Moncho!

Pero precisamente los que más se merecen ganar, compiten por el mismo cupo. O sea, uno de ellos se va a quedar fuera.

¿Es justo?

¿Debemos permitir que, por un manido cuoteo de género, la Fermentación se pierda a los mejores elementos?

¿Sería muy descabellado que, este año, coronáramos a dos reyes guachacas varones en vez de la parejita sempiterna?

Le doy y le doy vueltas al asunto, y no encuentro otra solución. Kaminski se merece ganar por empeño y por votos, según han mostrado los cómputos parciales. De hecho, partió en los últimos puestos y, a punta de ñeque, fue subiendo como la espuma de una chela mal servida. En cuanto al Moncho, la institución del Gran Compipa nació para alguien de su estatura guachaca. Es impensable que Adriano Castillo no sea alguna vez en la vida nuestro Rey.

¡Filo con las candidatas!

Además, ¿qué pasa si volvemos a hacer elecciones guachacas en el futuro y son dos damas las que más se lucen? ¿Vamos a vernos de nuevo obligados a desechar a quien se merece la corona, solo por el género?

Llegó el momento de que esta competencia trascienda los sexos. Es tiempo de tener nuestra primera pareja de reyes varones: Heteromonarcas igualitarios del mismo sexo, ¡qué más posmoderno que eso!

Y si alguna vez volvemos a organizar algún tipo de elección de soberanos, ¿por qué deberíamos insistir en seis postulantes machos y seis féminas? Da lo mismo si son cuatro y ocho, cinco y siete, o todes de un mismo género.

Por lo pronto, exijo que este año se corone a Kaminski Primero y a Moncho El Grande. No reconoceré a otros soberanos y llamo a todas las comunidades de vasos y botellas regionales a sublevarse en caso contrario.